Tributos

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Capítulo 48: El nacimiento de la esperanza.

De nuevo perdonen la tardanza pero sin wifi es díficil actualizar en los tiempos. Capítulo 48: El nacimiento de la esperanza.

domingo, 8 de junio de 2014

Capítulo 17: Confesión

He eliminado el otro capítulo porque me ha parecido demasiado largo, este es el bueno, espero que os guste.




Capítulo 17: Confesión.


Nolan bajó decidido hasta el plató de televisión de los juegos del hambre. Intentaba no mirar mucho a su mentor ya que habían discutido. No quería hacerlo pero no podía evitarlo. Estaba dispuesto a salir, ganar y luchar sin reparos por conseguir sus objetivos que en cierto modo no eran ganar, pero también lo implicaban. No podía luchar contra el capitolio si moría en estos juegos, no podía despertar a los distritos, hacerlos darse cuenta de que lo que estaban haciendo estaba mal. De que no podían dejar más que el Capitolio los hiciese sufrir. No podían, tenían que reaccionar, tenían que rebelarse, al igual que lo había hecho él. Pero eso estaba claro que no podía decirlo así como así, si pudiera no estaría aquí. No, no podía decirlo, pero no porque hubiese pasado esto que acaba de pasar, sino porque diciéndolo no iba a conseguirlo, no iba a convencerlos así, no era suficiente. Sí quería que realmente la gente, que aun no lo había hecho ya que había hablado con varios rebeldes tanto en su distrito como en estos juegos, luchase, él también tenía que hacerlo. Tenía que luchar, tenía que vencer, tenía que ganar, tenía que demostrar que el capitolio no lo podía subyugar, no lo podía manejar, no lo podía controlar, no lo podía dominar. Ni a a él ni a ninguno de los distritos realmente.

Sí, era por eso por lo que quería ganar estos juegos, por lo que no podía permitirse perder. No podía conseguir lo que quería si no lo hacía, y sabía que para ganar necesitaría muchas más cosas que valor, necesitaría aliados, armas, patrocinadores,...pero no podía hacer lo que le pedía Jared para conseguirlo. No podía usar a Cynthia para eso. No podía coger valor y decir ante todas las cámaras del capitolio que estaba enamorado de ella, le parecía injusto, egoísta e inmoral. No, no podía hacerle esto a ella, no podía forzarla a tomar esa decisión. La destrozaría, definitivamente. Y es que aunque existiese la remota posibilidad de que ella sintiese lo mismo que él, había una cruel realidad, no podían llegar al final los dos. No podían matarse el uno al otro, no podían, simplemente no podían.


También Cynthia pensaba eso pero no con el tributo del 8, había llegado a la conclusión de que si quería llegar al final tenía que olvidarle, por más que le doliese. Por más que cada vez que pensase en eso sintiese ganas de llorar porque algo se rompería dentro de ella. No importaba lo que sintiese aquí, William tenía razón, él no era su amigo, era un tributo y no podía amarlo. Y más, si como había dicho Cashmere estaba jugando con ella. No podía enamorarse de un jugador, no podía dejarse influir de aquella manera, tenía que cerrar la puerta a su sentimientos y hacer las cosas bien.

Pero, en lo que sí pensaba, de lo que sí se preocupaba mientras dejaba que su equipo de preparación la sumergiera en la bañera y la arreglara y preparara para la entrevista, era en William. En él y ella y su cruel realidad, y es que era precisamente por eso que estaba pasando ahora por lo que no quería, bajo ningún concepto, incluso aunque muriese, que; al pasar justo lo que acababa de pasar, al salir elegida ella en los juegos; William se presentase voluntario. Justo como acababa de pasar. Su propósito era muy noble, sí, era una muestra de amor incomparable, también. Pero no podían llegar al final. No podía matarlo, ni tampoco dejar que se matase por ella. No podía, simplemente, no podía.

¿Qué demonios voy a hacer ahora?” Pensó. “Su propósito es muy noble, fuerte y valeroso. Me siento orgullosa de él. Pero es evidente lo que pasará si hacemos lo que dice, lo que ocurrirá si le dejo matar a todos los tributos, llegaremos al final y no podemos hacerlo. Prefiero mil veces renunciar a mis principios, enfrentarme a los otros tributos por él, matarlos si es necesario, que dejar que lo haga él. Él puede matar a todos, es lo suficientemente fuerte para ello, yo no. Si me enfrento a los profesionales, tarde o temprano uno de ellos me matará. William enloquecerá, lo matará y, seguidamente se coronará vencedor y todo habrá terminado. Habré conseguido mi objetivo, salvarlo. Es la única solución y William debería de aceptarla. Debería dejar de verme como una chica frágil y sensible que solo necesita ser protegida y salvada. No soy eso, soy una profesional, una luchadora y eso es justo lo que debería entender. Pero no lo hace, si lo hiciese no aceptaría cosas como mi entrevista. Como quiere que me muestre Cashmere. Buena, sensible, como un ángel puro que merecería ser salvado. Es una buena estrategia y me gusta pero yo no quiero mostrarme buena, no quiero mostrarme sensible, no quiero...mostrarme...débil ” Suspiró aun tensa mientras su equipo de preparación la dejaba en paz. Cashmere tenía razón, estaba enfadada, estaba tensa, lo sabía, pero no era por los juegos, ni por las artimañas de otros tributos, no era por lo que había hecho Nolan, bueno, sí que lo era porque realmente le enfurecía que jugase con ella. Pero también era por lo que estaba haciendo William, por como la estaba tratando. Al principio no lo había advertido y creía que el chico estaba actuando con cabeza al no dejarle hablar con los tributos, pero ahora, después de lo de Cashmere veía que no. William no la estaba alejando de los tributos solo por que ni el ni ella pudieran hacer amigos, si lo hiciera no habría hablado con Sean en las pruebas, no, sí lo hacía era por protección, protección excesiva e innecesaria. Como siempre había hecho en su distrito y a ella no es que no le gustase eso, le gustaba que la protegiera sí, pero no le gustaba que lo hiciera de esa manera tan fuerte, resguardándola de todo y de todos como si fuera frágil, como si fuera de cristal. ¡Ella no era una chica frágil aquí! No pudo evitar estremecerse de rabia durante unos instantes, sabía que debería de estar relajada, pero no podía y menos después de ver que su chico otra vez se salía con la suya.

—Cynthia, ¿te encuentras bien?—Dijo Knight que acababa de entrar en la estancia, ella lo miró unos instantes y suspiró.

—Knight, ¿de verdad tengo que pasarme el tiempo jugando a ser la buena de la película? No voy a salvar a William así. —Dijo simplemente con rabia, el estilista la miró dubitativo pero ella no vaciló. No le gustaba su enfoque, sabía perfectamente porque Cashmere lo había elegido, era ella. Pero ser ella no le permitiría ni ganar los juegos, ni salvar a William. Así que era mejor que dejase de jugar a los angelitos un poco, ya estaba harta de hacerlo, por más que William lo quisiese así.

—¿De verdad quieres salvar-lo?—Preguntó simplemente. Ella asintió, era mejor que dejar que se matase por ella. Ella no podía ganar los juegos, William sí, era lo más razonable, lo más justo y lo mejor para ellos. El estilista sonrió:

—Bueno, afortunadamente esto se puede arreglar, cualquier enfoque se puede cambiar en cualquier momento. —Sonrió y se dirigió al armario y comenzó a buscar, allí había un montón de trajes y vestidos, cada cual diferente. Finalmente sonrió y cogió uno, pero no era lo que ella esperaba, no era un vestido bonito que la hacía ver frágil como en el desfile. Era un traje blanco y reluciente compuesto de falda corta y top escotado. Por un instante le pareció un poco corto demás e iba a protestar, cuando, después de que el estilista le pusiera unas medias y unos zapatos blancos y finos, se vio en el espejo. Y es que ese traje, aunque fuese claro y brillante al igual que su ropa del desfile no la hacía ver como esperaba, no la hacía ver débil, no, las formas escotadas y cruzadas de su ropa hacían destacar su cuerpo de guerrera. No era un traje de princesa frágil y buena como el primero sino de luchadora, de profesional y aquello aunque desentonaba un poco con su imagen no pudo evitar encantarle, era justo lo que necesitaba para adquirir valor y enfrentarse a los demás, William incluido.

El estilista asintió con una sonrisa y seguidamente cogió un par de impresionantes alas blancas y se las colocó en la espalda para luego alisar y arreglarle el traje de forma que le quedase bien y reforzar su maquillaje. No le hizo ningún peinado aparatoso sino que directamente le soltó el pelo dejándola que le adornase el rostro y lo fue adornando de brillantina y extensiones. Cuando acabó la hizo dar una vuelta para ver justo como su ropa creaba a cada movimiento, como en el desfile, brillos que no podía parar de mirar. Brillos que la hacían destacar por encima de los demás. Estaba claro que este año era el año del distrito uno, nunca había visto ropas tan impresionantes en los tributos de los juegos, ni siquiera en los años que ganaron Gloss y Cashmere.

—Ahora eres un ángel guerrero.—Le dijo Knight con una sonrisa. —¿Que te parece?—Cynthia se observó aun alucinada, era maravilloso, no era ella pero al mismo tiempo lo era, solo que con más valentía, con más valor.

—Me encanta. —Le susurró maravillada. —Pero, ¿que significa esto?—Le preguntó, ¿porque Knight había cambiado el enfoque? ¿Los estilistas no debían de seguir las indicaciones de los mentores para la entrevista?

—Significa que te entiendo Cynthia, te entiendo y te quiero ayudar. Pero no a salvarte, no si no quieres. Quiero ayudarte a luchar por lo que quieras, sea lo que sea. —Dijo simplemente el estilista observándola con orgullo y Cynthia no pudo más que sonreír agradecida mientras él terminaba de prepararla y le iba dando consejos para la entrevista. Era un cambio de enfoque no solo de ella, sino también de él. No podían mostrarse separados en la entrevista. No, si querían que el otro ganase, la única forma de hacerlo era hacer que el público apostara por él y para eso tenía que subir allí y demostrar al público el valor de su amor, los dos tenían que hacerlo,...

—¿Comprendes? Tenéis que abogar el uno por el otro siempre. No importa lo que pase entre vosotros en los juegos, si os queréis o no realmente al final. Importaría si estuvierais en vuestro distrito pero no lo estáis, estáis en los juegos del hambre y aquí la única forma de ganar, es ceñiros a una estrategia. La mejor para vosotros y creo que si recuerdas el desfile la sabes tan bien como yo. —Y rápidamente Cynthia sonrió comprendiéndolo todo.

—Trágicos amantes del distrito uno. Un ángel y un demonio asociados para sobrevivir. —Susurró ella encantada, su estilista asintió con una amplia sonrisa satisfactoria

—Exactamente pequeña, esa es la clave. —Dijo simplemente. —Tú compañero ya la sabe, y ahora te toca a ti. —Cynthia sonrió realmente agradecida y, repentinamente, y a pesar de que fuese del Capitolio, no pudo evitar abrazar a su estilista. No importaba lo que fuese, la estaba ayudando a luchar por lo que quería realmente aquí...

—Gracias. —susurró simplemente. —Gracias, muchas gracias. —Y se encaminó al plató feliz y decidida.


William inspiró y expiró intentando calmarse un poco, se hallaba inquieto y tenso, no le hacía gracia que Cynthia quisiese sacarlo a él por más tocado que se sintiese por su gesto de amor. Él no quería salir, lo que quería era sacarla a ella y por eso había hablado con Cashmere para que le crease un enfoque que no le hiciese destacar demasiado. Ella no era la asesina aquí, lo era él. Aparte no podía dejar de pensar en los vigilantes y sus planes para los juegos del hambre. Sabía que independientemente de lo que quisiese hacer, el mejor modo de ganarlos era mostrándose valeroso, decidido, capaz y, finalmente, y ante todo concepto, peligroso y letal. Como siempre hacían los tributos del distrito dos. No era muy difícil ya que siempre había estado acostumbrado a jugar al chico malo en su distrito para hacerse respetar. Con tal de verlo todo como un juego más, se las arreglaría bien. Pero no estaba seguro de como salvar a Cynthia si ellos no querían. Era algo que se escapaba a su control.

Suspiró reflexivo observando los brillos de su traje oscuro para relajarse, realmente tenía que agradecer a Linneth el enfoque que le estaba dando, esa imagen de demonio le favorecía mucho, le hacía destacar por encima de los demás y eso le encantaba. Siempre le había gustado destacar, ser el mejor, tener poder sobre los demás, era por eso que jugaba al chico malo en su distrito. Le gustaba la fama, le gustaba la admiración, le gustaba el poder y el dominio. Sabía que era malo pero le gustaba. Seguidamente levantó la mirada hacia el frente inspirando hondo, metalizándose para la venida de Cynthia. Pero...cuando la vio...No pudo evitar quedarse absorto, sin pensar en nada más que en observarla. Estaba hermosa, estaba realmente hermosa. No era la imagen que quería para ella pero le quedaba tan bien...Inspiró hondo y se levantó para reunirse con ella. Sabía que aquel no era el juego que habían acordado pero ya no tenía previsto seguirlo antes. Prefería seguir jugando a los trágicos amantes a fingir que todo se había acabado entre ellos, era la mejor manera de salvarla. Solo tenía que ir hacia ella y convencerla de aceptar su sacrificio de nuevo e iba a hacerlo, cuando, repentinamente, Nolan la atrapó por detrás,...

Odio a ese crío.” pensó observándolos. Viendo como ella intentaba alejarse y la retenía, como el chico la hacía girarse y le intentaba hablar con una paciencia que él nunca tendría. Le parecía increíble que con lo enfadada que estaba Cynthia, él parecía tan calmado, tan suplicante, tan...¿enamorado? Sacudió la cabeza. No, eso era imposible. Nolan no podía amarla, solo la conocía de unos días, no podía sentir algo tan profundo por su chica. Eso sin contar que no eran chicos normales sino tributos, concursantes de los juegos del hambre, y los tributos no...podían...amarse.

—Sí, esto no es más que juego —murmuró. —La está manipulando, nada más. —volvió a repetir mentalizándose sin dejar de observarles. Cuando, repentinamente, el chico del ocho la besó...La besó y ella le devolvió el beso...

—Vale, ahora sí que lo mato. —Declaró enfurecido. “Como se atreve a hacerle eso y aun por encima ante mí


Cynthia por su parte, estaba chocada, chocada y confundida, Cashmere le había dejado claro que independientemente de lo que sentía, el chico estaba jugando con ella. Con ella y sus sentimientos, siguiendo el juego del Capitolio al igual que todos los tributos. Pero cuando él la había atrapado por detrás se había sentido tan bien,... —Estás hermosa, ¿lo sabías? —Le había susurrado Nolan envolviéndola entre sus brazos pero no de una forma posesiva como siempre hacía William, sino delicada, delicada y tierna. Tanto que por unos instantes se dejó llevar, pero entonces, al ver a William observarles, repentinamente se separó advirtiendo lo que estaba haciendo.

—¡Déjame en paz Nolan! —Le dijo directamente, pero el chico la retuvo por la mano unos instantes.

—Cynthia. —Dijo con calma. —Siento esto, ¿vale? —Ella se debatió, aun tensa, ¿que lo sentía? ¿Por qué? ¿Por jugar? No podía sentirlo. Era lo que había que hacer. Era ella la que tenía que sentirlo por dejarse manejar por el juego y hacer el tonto. Por rehuir los juegos y actuar como si no existiesen solo por que no era capaz de afrontarlos. De afrontar que estaba allí, en medio de aquella masacre, con William obligando-la a pasar su vida por encima de la de él, solo porque era incapaz de matar. Era todo tan injusto, ¿por qué no podía ser tan egoísta como él y pasar de todo? ¿Por qué tenía que pensar en los demás siempre? ¿Por qué tenía que...pensar...en Nolan? Suspiró. —¿Qué lo sientes?—Articuló incrédula. —¿Por qué? ¿Por seguir el juego? Es lo que hay que hacer para vivir. ¡Soy yo la estúpida aquí!—Nolan se rió.

—No eres estúpida Cynthia. Solo tienes sentimientos, al igual que yo. No es ningún crimen dejarte llevar. —Le dijo simplemente cogiéndole el rostro con delicadeza y Cynthia se estremeció unos instantes.

—Como puedes...hacerme esto. —Le susurró. —No te das cuenta de lo que siento, de como sufro. —El chico suspiró mirándole a los ojos y su expresión por unos instantes la dejó atónita. Nolan no parecía feliz, al contrario, parecía triste, triste y arrepentido. Era como sí...La quisiera de verdad...

—Desgraciadamente sí, pequeña —comentó simplemente —Y...me duele...No quiero hacer esto Cynthia, no quiero obligarte a elegir entre nosotros y menos sabiendo la verdad, que no importa cual elijas, tendrás que matarlo al final. —Ella pestañeó involuntariamente en un intento de retener las lágrimas que querían bajar por su rostro al advertir la realidad, no importaba lo que sintiese, iba a perder-los a los dos. —No, no quiero porque... —Volvió a susurrar Nolan acercando su rostro al suyo. Sabía que no debería de dejarle hacer eso, que debería de alejarse de él, pero era incapaz, realmente sentía algo por el chico moreno que se situaba ante ella y ese algo la impulsaba a hacer justo lo contrario. —Te amo Cynthia Talvot. —Finalizó el chico y repentinamente la besó. Y todas sus defensas cayeron tan repentinamente que no pudo hacer nada. Haciéndola darse cuenta de la verdad, quería a Nolan, realmente lo quería, no importaba donde estaba, ni el tiempo del que se conocían y menos...William...Repentinamente se separó.

—Nolan yo...—articuló, pero el chico negó con la cabeza poniéndole el dedo en los labios.

—No digas nada, ¿quieres? No digas nada de mí en la entrevista. Me será más fácil mentir si tu lo haces también. Tú y yo no podemos llegar al final, lo sabes muy bien. —Bajó el rostro y asintió mientras sentía como su corazón se rompía en pedazos. Nolan tenía razón, tanto si quería vivir como que viviese William tendría que matarlo si llegaban al final. Esta era la mejor solución pero le dolía tanto...

Nolan suspiró, realmente le dolía lo que estaba haciendo, le dolía el sufrimiento de la chica. Pero no era su culpa, ninguno de los dos había elegido estar aquí, era el Capitolio que les había impuesto esta situación. El Capitolio contra el que quería luchar y para eso, necesitaba vivir,...Inspiró hondo y la abrazó unos instantes susurrándole unas últimas palabras:

—Coge valor, Cynthia. Coge valor y lucha por lo que quieras, es lo que yo estoy haciendo —Ella lo observó y asintió decidida y sonriente cuando, repentinamente, William intervino.

—¡¿La...sueltas...ya?!—Le exigió el chico rubio articulando las palabras con furia y Nolan no pudo evitar tensarse rabioso. Sabía que era una actitud desmesurada pero realmente odiaba a William. Le parecía una persona horrible. Llevaba todos los juegos intentando mandar sobre todos, incluidos su chica y él y realmente...le...irritaba...¡esa gente! No soportaba que nadie intentase mandar sobre él. Por eso no soportaba al Capitolio, quería mandar sobre todo el mundo y...por eso...no...soportaba...a William.

—Adelante —Dijo simplemente enviando a Cynthia sobre él con brusquedad. —Ya he acabado con ella—William la atrapó fulminando al chico con la mirada. Aun no podía creer que hubiera tenido la osadía de besar a su novia, de seguir ligando con ella, de seguir envolviéndola en su juego de esa manera. Pero este ni siquiera le hizo frente sino que, simplemente, regresó a junto de su compañera de distrito. Pestañeó unos instantes observándole pero finalmente sonrió satisfecho, y se giró hacia su chica que observaba al chico del ocho aun taciturna y, sin pensar, le cruzó la cara de una bofetada. Ya se estaba hartando de su actitud, ella no estaba en su distrito, sino en los juegos del hambre y Nolan era un tributo ¡No...su amante!

—¿Se puede saber que estás haciendo? ¿Debo recordarte que es un tributo? No puedes simplemente caer en su juego. —Le replicó. Cynthia le observó realmente sorprendida, ¿realmente William acababa de pegarle? No lo podía creer, ¿después de todo esto que estaba haciendo al chico solo le importaba lo que hiciera con Nolan? Suspiró rabiada.

—¡Lo sé Will!—replicó soltándose. —Pero lo suyo no es un juego. Realmente me quiere—William pestañeó incrédulo observando al chico del ocho unos instantes, pero seguidamente se giró hacia ella y replicó pronunciando las palabras con verdadera rabia.

—¡Es un tributo Cynthia, no puede hacer eso! ¡Y tú tampoco!—La chica pestañeó incrédula. Sí, no se equivocaba, ella no era la única que se comportaba como en su distrito. William también y lo peor es que ni siquiera se daba cuenta ¡No se daba cuenta de que no podía controlar a todo el mundo aquí, del mismo modo que ella no podía ayudar a todo el mundo!

—¿Que pasa?—Inquirió su chico al ver que ella le observaba realmente crítica.

—Pasa que no soy la única que se comporta como en su distrito aquí. —Dijo simplemente Cynthia y William pestañeó unos instantes, incrédulo, hasta que vio a que se refería y bajó el rostro, avergonzado. Debía admitir, aunque le indignase, que ella tenía razón. No importaba lo que estuviesen haciendo Cynthia y Nolan, no podía, simplemente, pretender controlarlos, pero no podía evitarlo, era su peor defecto.

—Cynthia yo...—Articuló con intención de disculparse cuando, repentinamente, el presentador les interrumpió, llamando al escenario a Cynthia.

—Hablaremos después. —declaró ella y rápidamente se encaminó al estrado. William por su parte se sentó en su sillón frustrado. No podía creer lo que había pasado, había perdido la oportunidad de hablar con Cynthia, de convencerla y todo...por culpa...de...Nolan.

Odio a ese crío.” pensó rabioso observando el modo en que el chico del ocho hablaba con su compañera de distrito como si fuese su amiga y no un tributo y pestañeó unos instantes incrédulo. ¿Era acaso que ese chico no pensaba nunca? No estaba en su distrito, estaba en los juegos del hambre, no debería de comportarse de esa forma tan rebelde. Ninguno de los dos debería aquí.

—¡Oh! Deja de mirar-le así. No puedes matar-le. —La voz fina pero firme de la chica del distrito dos se manifestó a su lado. Llevaba un escotado vestido rojo sangre que la hacía simple y llanamente aterradora pero también muy atractiva, William se sorprendió delineando su figura unos instantes y le sonrió, normalmente no debería hacerlo, pero no podía evitarlo. Miller, al margen de que fuese un tributo, le recordaba de forma increíble y dolorosa, a alguien querido para él, su hermana Rubí. Era una tontería ya que no se parecía en nada físicamente, pero...psicológica-mente...eran casi iguales. Por eso llevaba, a pesar de que fuesen aliados, todos los juegos evitándola, no podía evitar simpatizar con ella, y por eso, en ese instante, no pudo alejarla de él. No quería hacer-lo.

—¡Claro que puedo!—Presumió simplemente confiado.—Puedo perfectamente lanzarme sobre él y golpearlo hasta que su corazón deje de latir. Es lo que debo hacer aquí con todos, pero con él creo que sería incluso fácil. Quiero hacerlo, realmente quiero—Declaró nivelando al tributo del ocho con rabia en el rostro. Realmente odiaba que el chico se comportara de esa forma, haciendo lo que quiera, siempre. No podía hacerlo, nadie podía aquí. Miller se rió con ganas mientras se sentaba a su lado y lo observó con curiosidad y comprensión.

—¿Por qué lo odias?—preguntó simplemente interesada. William pestañeó unos instantes dubitativo. Antes creía que era por Cynthia, pero ahora, después de lo que le había dicho ella, antes, sobre su comportamiento en los juegos, veía que había algo más entre ellos y creía saber que.

—No estoy seguro, pero creo que es porque somos demasiado opuestos —Declaró. —¿Por qué odias tú al del doce? —Miller tembló levemente intentando nivelarse, seguidamente dijo después de observar a Cris unos instantes.

—Porque me ha llamado arrogante asesina en mi cara —Su rostro se crispó unos instantes mientras William no hacía más que reírse con ganas. Miller parecía una niña, se enfadaba por las cosas más inverosímiles, y lo hacía de una forma tan desmesurada, que resultaba cómica en una chica de su edad.

—¿Y no lo eres? —Se interesó entonces, ella negó.

—No Will, no lo soy. Ningún profesional lo es, tal y como dice tu chica en estos momentos. —Intrigado, William levantó el rostro al plató de televisión y se quedó mudo. Y es, que, ahora mismo en estos momentos no podía creerse lo que acababa de hacer Cynthia por él.


2 comentarios:

  1. Cuándo nuevo capii? cuando entran en la arena? :((

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  2. Hoola, quería decirte que te he nominado a unos premios en mi blog.
    ¡PÁSATE!
    http://desperateknifeclove.blogspot.com.es/2014/06/premios-premios-y-mas-premios.html
    Besoos.

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^