Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 13: Planes encubiertos.

¡¡¡¡HOLA!!!!!! 

Está bien, guardad los arcos y las hachas, he venido en son de paz* levanta las manos en señal de rendición* Bien, sé que me odiáis, que no tengo perdón, pero mi tardanza tiene motivos, la mayor parte achacados a mi falta de inspiración, la otra a mis múltiples tareas que no tenían otro fin que de solaparla un poco. no sabéis lo tanto que me ha costado escribir este capítulo, inicialmente quería que la historia me llevase un año, pero en fin ya veis el resultado* suspira. * Retomamos entonces nuestra ficción 4 meses después. Según la historia Nuestros tributos acaban de pasar las pruebas no sin subir algún que otro conflicto, ha habido discusiones, peleas, Cynthia se ha comportado de una forma un poco infantil y William nos va poco a poco mostrando sus cartas. Entre medias está Nolan que cada vez se va volviendo un poco más insistente y sus aliados que lo tienen que soportan, ¿o no? Todo se verá en ese capítulo, junto con la puntuación de los demás tributos importantes y sus estrategias, las cosas se irán arreglando y torciendo poco a poco. ¿Se salvarán nuestros protagonistas de todo esto? Veásmolo entonces....



Capítulo 13: Planes encubiertos.

PD: en cuanto acabe la publicacion del capítulo prepararé una entrada con una lista de Tributos que visto lo cada vez más cerca que estamos de la arena, quizás haga falta. Irían los tributos, los nombres que sabemos y los datos desperdigados que encuentre de ellos alrededor de los capítulos. Será una útil ayuda, no solo para mí sino también para vosotros. Pues al igual que stern esta historia tiene muchos personajes. No quiero que os liéis con todos :)
La colgaré en cuanto la acabe :P



— ¡Un 11! — Declaró la voz colérica e indignada de un desconcertado Robin. — ¿¡Ese me…chico ha sacado un 11?! —Volvió a declarar ante su compañera y mentores que no hacían más que mirar la pantalla, sentados, Brutus y Ennobaria serenos y Miller sorprendida pero sin moverse, mientras que él prácticamente se había levantado incrédulo. Lo cierto es que estaba asustado, se había imaginado que William podría ser fuerte pero no tanto. A simple vista parecía superarles a todos y eso hacía que su resolución a ganar se flaqueara, aunque no quisiera.

— Robin, cariño, por favor, siéntate. — pareció reclamarle una mujer de pelo extremadamente corto negro y ojos marrones almendrados, bastante sencilla a pesar de ser del Capitolio. Era Abbie, su acompañante de distrito. — ¡Ten modales y vuelve a tu sitio! No nos dejas ver. — Añadió, el chico volvió a sentarse a regañadientes mientras en la pantalla parecía resplandecerse un, no menos brillante diez al lado de la foto de su compañera, Cynthia. Miller por su parte arqueó una ceja desconcertada, pensaba que la chica recibiría menos nota pero su expresión se convirtió en una de indignación y sorpresa cuando vio la nota de su compañero. Un nueve, parecía que los vigilantes eran más severos este año.

— ¿Nue…Ve? — terminó de articular mirando a su compañero con extrañeza, este se levantó pestañeando incapaz de creérselo y rabioso apretó los puños. Maldita, sea, ¿por qué tenía una puntuación tan baja? ¿Qué demonios había hecho mal?

— ¡Esto es indignante! — Declaró a nadie en particular y se marchó apurado.

— ¿Robin? — preguntó ella pero el chico no pareció remarcarla, tampoco esperaba que lo hiciera, ni siquiera se conocían antes de la cosecha, sin embargo les habían obligado a convivir, convertirse en una alianza casi impenetrable, solo para ganar.

—Déjalo Miller. — Reclamó Ennobaria imperceptible instándola a sentarse de nuevo ya que se había levantado para acudir tras el chico.

—Pero... — articuló ella dubitativa, estaba preocupada, para cuando Brutus dijo:

— Sí, haz caso a tu mentora y siéntate. Robin es un chico fuerte, se le pasará, solo ha sido un golpe a su orgullo. — El hombre sonrió y ella asintió volviéndose a sentar en su sitio, dispuesta a seguir escuchando el televisor.

—Vaya, eso ha sido toda una sorpresa.— Expresó caesar a la cámara. —No tanto como lo crees, pareció contestar Claudis. —Tenemos aquí unos comentarios de los vigilantes que quisieron hablar con nosotros definiendo a Robin como un chico presuntuoso que aparenta más de lo que es. Por lo visto se han llevado una gran decepción con él…—El locutor pareció pensativo mirando los papeles que llevaba. Caesar se aclaró la garganta.

Pasemos ahora a su compañera, la impresionante Miller Los vítores del público hicieron sonreír satisfecha a la chica de cabellos negros. —Según me dicen la cosa ha estado muy reñida entre dos puntuaciones.— Esperó unos instantes como dejando al público hacerse sus teorías. —Pero finalmente se ha decidido que solo podía destacar un tributo en estos juegos y por ello la obsequiaron solamente con un diez.—Una parte del público protestó y otra chilló entusiasmada mientras que ella, la interesada, se mostró conforme. Era una buena puntuación, llamativa, pero no alarmante. Gracias a ello sus compañeros sabrían que era fuerte, pero tampoco la señalarían como un objetivo temprano a eliminar, como seguidamente pasaría con el tributo del distrito uno. Al fin y al cabo hacía años que no salía a relucir una puntuación tan alta, aunque fuera en un distrito profesional.

Sí, parece que William será el tributo más fuerte de estos juegos.” Meditó ella para sus adentros mientras salían las banales puntuaciones del tercer distrito. Un tres y un cuatro. “El más peligroso”


Y sin embargo también el más sentimental, pues, él y su compañera de distrito eran los únicos que se hallaban ligados por una alianza más fuerte que los demás. Una alianza no de compañerismo, no de amistad, sino, de amor…De eso no había tardado mucho en darse cuenta el siempre sereno Sean desde que los había visto en el desfile, tan juntos y encaprichados el uno del otro. Evidentemente, todo podía ser fingido, pero lo dudaba. Quizás se equivocaba, puede que en estos juegos, hubiese realmente alguien dispuesto a salvar algo más que a su propio pellejo. Esos chicos…Eran diferentes, podrían cambiarlo todo.

— ¿Qué nota crees que tendremos? — le preguntó Giannira indecisa mientras los comentaristas seguían hablando de los chicos del distrito anterior al suyo. — ¿Qué tal lo has hecho? — volvió a llamar su atención. Desde que lo conocía, incluso en su distrito ya que asistían al mismo colegio, el chico que se hallaba a su lado no había sido nada hablador, pero…cuando lo hacía, parecía tan seguro, tan carismático que se había auto convencido a si misma de que simplemente era más introvertido que los demás. Tampoco es que fuese un crimen.

— Bien. Supongo, pero no creo que de para más de un nueve. Estaba un poco nervioso en la prueba. — reconoció cuando la pantalla mostró precisamente esa nota. Ella sonrió. — ¿Lo ves? Tú tampoco creo que tengas más. — Añadió. Giannira asintió pero volvió a oscilar el rostro hacia él, curiosa, finalmente declaró.

— Mientes muy mal, ¿sabías? — Él la miró a los ojos con el rostro teñido en sorpresa. —No te he visto nervioso en todo el día. ¿Qué planeas? — Sean no dijo nada sino que desvió la mirada hacia la pantalla como si de repente le interesase ese nueve ya esperado de su compañera y lo que comentaban de ella y se mantuvo silencioso unos instantes. Solo mirando.

—No necesitas saberlo ahora. — declaró finalmente sonriendo con un brillo de astucia en la mirada. —Solo quédate con qué lo tengo todo bajo control. — Y era cierto, todo estaba saliendo según lo previsto. Bueno, quizás la nota de William no, pero eso lo hacía más emocionante.


5, 4, 6...”Jack seguía mentalmente la lista de notas de tributos repartidas por la tabla que mostraba la pantalla plana del salón de su planta. Allí se hallaban sentados él y su compañera de distrito, uno al lado del otro, y rodeados por un lado su acompañante de distrito, Felix, un joven de pelo pincho verde oscuro tan brillante que se podría ver a tres palmos de distancia y ojos pardos adornados en un rostro lleno de tatuajes de ramas que lo hacían parecer ridículo además de algo afeminado. Y, por el otro su mentor,Blight, pues en aquella época el distrito 7 carecía de representante femenina con vida para ejercer de mentora. Melania había cambiado su habitual pelotilla por un collar de cuentas que le había obsequiado el acompañante seguramente por pena. No estaba nerviosa sino asustada. Cada día que pasaba se acercaba más a su destino, la muerte. Y, por más que tributo, acompañante y mentor intentasen distraerla, desviar su atención hacia el disfrute ultimo de la vida que le quedase, pues era lo único que podían hacer con una niña como ella, sin posibilidad alguna de sobrevivir; ella no podía evitar sentir en ocasiones como esta un miedo que se propagaba como frío inesperado por todo su cuerpo. Haciéndola estremecerse a cada nota alta que viera, porque en realidad si se mostraba poco interesada por progresar, aprender a cazar o a defenderse, era porque sabía lo poco eficaz que sería en alguien como ella. Con una fuerza casi inexistente, poca envergadura y baja estatura. No había nada que jugase a su favor, excepto el hecho de que fuera rápida corriendo, más no podía pasar todos los juegos escapando, tarde o temprano la atraparían y sería su final.

Una mano cálida vino a posarse entonces sobre la suya en un intento de calmar su constante temblor desde que habían aparecido las notas profesionales, especialmente aquel once de William, la chiquilla levantó la mirada desconcertada encontrándose con la sonrisa reconfortarte de Jack. Quizás el chico no fuese asiduamente tan amable con ella como podía serlo su mentor, pero esos gestos decían mucho más de lo que parecían. La apreciaba, no como una amiga ya que conociéndose apenas de unos días eso era imposible, pero la apreciaba.
Jack por su parte esperó a que se calmase del todo antes de volver su rostro a la pantalla, al fin y al cabo ese 2 de la chica del distrito 6, una inútil chica de catorce años, no es que le interesase mucho personalmente. Esperó pacientemente a que le diesen su nota, no esperaba mucho, no era ningún profesional, pero su prueba había ido muy bien, además allí, por fin le habían dejado coger un hacha. Su rostro se tornó entonces en una sonrisa conforme y satisfecha al ver un 7 reluciente en la pantalla, podía haber sacado más, lo sabía, pero no quería llamar demasiado la atención. Atraería a los profesionales si lo hiciera y entonces...no viviría más de un día sobre la arena. Sí, un siete era una nota perfecta, lo sacaba a la luz como algo más que un tributo cualquiera, una persona a la que no había que subestimar, pero no lo convertía en algo peligroso, como habría sido de sacar una nota más profesional. Le permitía establecer un plan en base a lo hecho, un plan para triunfar entre las sombras.
Melania por su parte sacó un 5, no era mala nota para una niña como ella, de hecho estaba seguro de que ella incluso se esperaba menos, pero seguía sin ser una nota que albergara mucha esperanzas para ella. Sea como fuera la chica se relajó, volviendo a su jugueteo incesante con el collar, más esta vez no estaba nerviosa, solo abstraída, sumergida seguramente en algún recuerdo feliz que no tuviera nada que ver con los juegos. Jack volvió a su observación concentrada, estaba estudiando las notas de los tributos para ver quienes iban a hacer los más fuertes de estos juegos y, de estos, cuales iban a ser un obstáculo, o podrían serle útiles, pues presentía que aun podía hacer algunas alianzas eficaces en la arena.

Y Volvemos a un elemento importante en estos juegos, Caesar. — Claudis y su compañero parecían tener una estrategia para presentar a cada tributo, verter los focos sobre él o no. Era algo astuto y provechoso para las cámaras pero no muy bueno para los concursantes, sobre todo en el caso de Nolan. —El segundo chico, el nuevo pretendiente, el tercer elemento de este triángulo...—

—¡Genial!— protestó contrariado el chico castaño al ver la publicidad que le daban a su aliado, no debería de sorprenderle dada la actitud de este último, pero no podía ser más inconveniente. ¿Como pretendía pasar desapercibido si uno de sus aliados se dedicaba prácticamente a captar la atención de los juegos con esa actitud de rebelde mal formado con derecho de hacer lo que quiere? La de veces que se había propuesto acabar con la alianza antes de que ocurriese nada grave resultaban incontables, pero no solo le había dado su palabra a Chris de que intentaría no alejar al chico moreno de su grupo, sino que, utopícamente, había esperado controlarlo. Y en vez de eso no solo él chico había seguido haciendo lo que quería sino que aprovechaba sus intentos de acercamiento con los profesionales, porque era cierto Jack había intentado utilizarlo para espiar al grupo, permitiéndole acercarse a Cynthia cuanto quisiera mientras le proporcionase una vía de investigación; para caramelarse a la princesa de la alianza profesional. Bien entendía que la chica no era culpable de nada y que los sentimientos de Nolan no era algo que pudiese controlar pero aun así no dejaba de estar enfadado. Iba a echarlo todo a perder. “A menos que haya alguna forma de evitar el baño de sangre de aquellos dos, ¿Pero como?”Pensaba Jack frotándose las sienes, cuando una mano pequeña intentó tirarle del brazo.

—¿Que pasa Melania?— preguntó volviendo a la realidad de la sala y los juegos. Ella sin decir nada más señaló la pantalla donde brillaba un reluciente 10, la nota de Nolan.

Incrédulo, Jack se levantó de su asiento apretando los puños de frustración, ¿se podía saber que pretendía Nolan? ¿De verdad quería llegar a esta situación? Desafiar al capitolio y al chico del distrito 1 al mismo tiempo no era para nada buena idea, le podría ser fatal. No, no le podría, iba a serlo,...


Y si Jack se hallaba indignado, William estaba peor aun, de hecho después de ver la nota en sus ojos brillaba una mirada de tal odio y rabia que por un instante Cynthia pensó que de hallarse en la misma habitación de Nolan sería capaz de matarlo. Lentamente la chica entrelazó su mano con la suya pero el rápidamente se deshizo de ella a la vez que se levantaba, no iba a soportar más cumplidos a ese maldito tributo. Además, poco importaban las notas de los demás tributos, prácticamente tenía la batalla ganada.

—¡William!— llamó Cynthia asustada. —¿Que te pasa?, ¿que más da lo que el haga?— Se había incorporado sobre el sofá olvidadas por completo las otras notas, tampoco es que le importase mucho de todos modos. Solo le interesaba el chico de pie ante ella. Evans y Cashmere por su parte se hallaban silenciosos ante el grupo y sus miradas se desvidián entre la pantalla, que afortunadamente absorbía fácilmente a Mystie, y sus tributos.

—¡No da igual si sigue rondándote como un perro, Cynthia! Atrayendo tu atención a la vez que la del capitolio. Metiéndote bajo los ojos de los vigilantes— William prácticamente temblaba mientras hablaban, sus reacciones eran cada vez más contradictorias, pero, extrañadamente, en aquel momento Cynthia pareció más que nunca comprender,...William no centraba toda la atención sobre él solo por rabia, no, él sabía más que nadie lo que había que hacer. O al menos lo había sabido hasta que habían comenzado los conflictos entre ellos. Y todo por aquel chico Nolan,...

—¿Tienes miedo William? —Él se mostró sorprendido, hasta ahora no había podido ponerle nombre a aquel sentimiento, la sensación de perderlo todo a medida que se sucedían los acontecimientos, era algo que había comenzado a manifestarse en el desde que Evans le había relevado los resultados de las primeras encuestas, esa sensación de que todo lo que hacía sería en vano. Nolan no era unicamente el objetivo constante de sus celos, era el elemento constante que podía bascularlo todo. Si Cynthia seguía acercándose a él, al enemigo del capitolio, todo podría caer más rápido de lo que ellos imaginaban.

—Sí, Cynthia, lo tengo. — admitió el chico al fin mientras ella intentaba acercarse a él, el suspiró y le sostuvo la mano. —Miedo de no poder protegerte llegado el momento. De perderte,...— La chica iba a abrir la boca pero él negó. —No, escucharme, por favor. Estoy harto de discutir, ¿vale? Estamos comprometidos en esto desde el momento en que entramos, lo sabes y yo...No pretendo controlar tus sentimientos, sobre todo cuando te dije que te dejaría pensarlo, pero tampoco puedo controlar los míos. Estoy celoso, rabioso, quiero enfrentarme a él y...yo...No quiero que esto te pille en medio. Puedo controlarlo todo mientras te mantengas del lado de los profesionales. Pero, si eliges a ese chico. No puedo garantizarte protección. Respetaré tu decisión, eso sí pero...—desvió la mirada hacia algún punto alejado para no tener que mirarla a los ojos. —No puedo garantizar lo mismo de los vigilantes si consiguen veros como los rebeldes que sois.— Repentinamente la atrajo hacía sí haciendo que sus labios consiguiesen chocar con los suyos. —Solo quiero protegerte pequeña. —confesó después del beso manteniendo sus rostros bien juntos el uno del otro. —Protegerte y salvarte. Compréndelo por favor — Las lágrimas asomaron por los ojos de Cynthia ante tal sacrificio y antes de que el se separase lo abrazó.

—Lo comprendo William, no te preocupes. — Su mano acercó entonces el rostro de él al suyo para finalmente susurrarle —Pero no eres el único que hace esto, yo también quiero salvarte.— Repentinamente el chico se separó.

—No—pronunció simplemente. “No me hagas esto por favor” pensó, más la chica no cambió su ademán en ningún momento, no tenía porque hacerlo, no iba a dejar a William cargar con toda la responsabilidad y más cuando ella había dado razones firmes de no merecer ese sacrificio. No iba a permitirle desperdiciar su vida de aquella manera. No por ella,...


—Desgraciadamente las cartas ya están echadas. —las palabras pronunciadas por Cris en aquel tejado no podían ser más ciertas. Él y Jack se habían encontrado allí para discutir la estrategia para la arena. Pues era el único día que tenían para hacerlo, mañana entre la preparación y las entrevistas apenas podrían cruzarse y la noche de las entrevistas era para pasarla con sus compañeras de distrito, despedirse adecuadamente de ellas y del capitolio. Calmar los nervios y prepararse para lo que venía y eso no podían hacerlo si gastaban esa noche en discutir estrategias, tenían que tenerlo todo planeado de ante mano antes.

—Sí. — dijo simplemente el chico castaño. —Ya no podemos contar con Nolan después de esto, no si queremos llegar lejos. —Declaró pensativamente él. —Pero...

—Él era nuestro único vinculo con los profesionales, lo sé. La sola manera de tener pistas de lo que planean estaba en lo que soltase la rubia ingenuamente a nuestro amigo. — Cris se rió amargamente por lo mal que les estaba saliendo todo. —Pero debes reconocer que desde el inicio era una cuerda muy floja. —

—Lo sé, lo sé. Basar todas nuestras esperanzas en Nolan fue una tontería, créeme que lo sé. —Admitió bajando el rostro hacia el suelo como si repentinamente este fuera muy interesante para él.—Pero, estaba desesperado, ¿vale? —Volvió el rostro hacia su compañero alterado. —Realmente quería hacer parte de los profesionales, Cris. Y cuando...Ese engreído...Sean, me expulsó de aquel puesto, negándome la oportunidad de destacar. Aprovechándola entonces él para unirse al círculo,...Todo cayó. No solo por lo de ese día, sino simplemente, por él, quiere desafiarme, lo noto en su rostro y no me gusta nada. Por eso...—

—No has intentado volver a acercarte directamente a los profesionales desde entonces. No quieres enfrentarte a él. — Procuró comprender Cris los planes de su amigo, el chico del distrito 7, él más inteligente de los tres y, posiblemente de todos los tributos,...La única persona de todas las que iban a participar en los juegos que podría ayudarle a sobrevivir más que nunca.

Jack asintió suspirando frustrado. —Sé que es una tontería, que tarde o temprano tendremos que afrontarnos todos, pero...— Inesperadamente el chico del distrito doce lo cortó pero no con la continuación de su frase sino con una simple pregunta.

—Realmente quieres ganar, ¿verdad?— el chico no pudo más que observarlo incrédulo, ¿cuando se había dado cuenta...? —¿Porque si no podrías querer unirte a los profesionales entonces? Sabes tan bien como todos los distritos desfavorecidos como él mío y el tuyo, lo traicioneros que pueden ser esos privilegiados del capitolio. Ningún tributo razonable se acercaría a un paso de gente como ellos y sin embargo tú...querías entrar en el círculo. ¿Qué otro motivo puedes tener para ello que el de querer ganar? Es demasiado evidente y...—

—Demasiado peligroso, lo sé. — lo cortó enseguida el tributo. —Pero sí...Quería utilizarlos, aprovecharme de esa gente para eliminar lo que no podría matar. Ya sabes a quienes me refiero, a esos chiquillos asustados que no tienen otra razón para estar aquí que la de estar muertos de hambre, gente como tu compañera de distrito. —Al oír aquello último Cris quiso hablar pero cambió de idea, prefería escuchar las razones de su aliado a intentar en vano defender a su compañera, al fin y al cabo para lo que iba a servir,...—Quería integrarme en su grupo para aprovecharme de ellos, engañarlos como pudiera y finalmente...Alzarme como el único “profesional” de un distrito desfavorecido. Usar mi inteligencia para acercarme a los miembros adecuados, manipularlos, o al menos intentarlo, para que la mayoría se matasen entre ellos y no me prestasen demasiado atención hasta el momento indicado y entonces...—

—Acabar con todo. — finalizó Cris. Jack simplemente asintió brevemente alegre. —Era un buen plan.— Le concedió sonriendo de vuelta, seguidamente volvió a levantar la mirada el horizonte inquieto.

—Sé que no lo entiendes. —Dijo Jack entonces.

—¿Quién te ha dicho que no lo haga?—

—Pensaba que...—

—No pienses. —la conversación encadenada provocó una risa en los chicos. Sabía que no deberían de llevarse tan bien, pero no podían evitarlo, realmente simpatizaban entre ellos, eran casi como amigos. —Mira Jack, yo también quise sobrevivir al inicio. Hasta que me di cuenta de porque estaba aquí, el castigo,...No soy muy diferente de Nolan al fin y al cabo. Los dos sobrevivimos yendo en contra de las reglas del capitolio. —El otro chico asintió, no había tardado mucho en darse cuenta de ello. —Pero tú,...desde el inicio procuraste cumplir las reglas, bien es cierto que siendo hijo único nunca has tenido nadie a quien alimentar sobre ti mismo y supongo que eso lo favorece al fin y al cabo. El que fueses discreto y callado y no llamases la atención del capitolio. Si estás aquí es solo por mala suerte, es normal que quieras salir,...—

—Es exactamente eso Cris, quiero salir, ganar, sobrevivir y volver a casa. Me da igual el dinero pero en cierto modo también me favorecería. Sé que el costo de todo ello, lo que hay que hacer en la arena, es muy grande pero aun así,...no quiero rendirme, Cris. No quiero morir. —confesó entonces Jack la verdad. Todo lo que hacía, sus alianzas, los planes, no tenían más fin que el de salir vivo de los juegos, costase lo que le costase.

—No lo harás Jack, te lo prometo. Mereces ganar más que ninguno. —Seguidamente Cris desvió la mirada hacia la dirección del viento, dejando que este le alborotase los cabellos y entonces pudo ver, en la misma dirección, alguien no muy lejos de ellos pero completamente ajeno a la conversación que habían tenido. William...Sonrió

—¿Aún quieres acercarte a los profesionales Jack?—Sugirió entonces. —Tienes una vía por allí. —Jack desvió la mirada hacia donde señalaba y el miedo pareció brillar en su rostro. —No hablarás en serio, ¿no?—Soltó entonces negando repetitivamente con la cabeza, más Cris asintió.

—Tenéis un alborotador común, ¿no?—Jack lo miraba cada vez más asustado, una cosa era introducirse en los profesionales, y otra era hacerse amigo de uno de ellos, prácticamente el más peligroso además. Su aliado no podía hablar en serio. —Alguien a quién queréis apartar antes de que lo estropee todo. —Asintió aun reticente, no podía negar eso, Nolan se estaba convirtiendo en un problema también para más personas. —Mira, no te digo que os volváis super amigos porque eso es completamente imposible pero, ¿que hay de malo en intentar una alianza encubierta? Aprovecharte de él no debería ser difícil para ti. Conoces su punto débil. —

—Sí, solo tendría que forzarlo a mi favor. — murmuró Jack para sí mismo cediendo al razonamiento de su aliado. —¿Por qué haces esto?— le preguntó entonces, de verdad que no acababa de entenderlo del todo. —¿Que ganas en ello?—Cris por su parte no hizo más que sonreír amistosamente, sus motivos no podían ser más puros.

—Nada, ya te lo dije, solo quiero que ganes. —La cara de Jack no pudo evitar convertirse en una de breve alegría ante aquel gesto tan sorprendente como altruista, jamás imaginaría que un tributo intentase ayudar a otro tributo y más a él. No, jamás había imaginado que alguien como Cris prefiriese ayudarle en vez de perjudicarlo. Bien sabía que el joven no albergaba sobrevivir a los juegos pero de ahí a eso, ayudar a otro a conseguirlo. Alteraba por completo sus planes pero aun así no le disgustaba, le alegraba mucho contar con un amigo en estos juegos.

—Bueno, me voy a la cama. —Cris entonces se levantó alisándose las ropas. —Voy a necesitar energías para tener que sonreír ante las caras de esta gente rara que nos observa. Haymitch no me va a ayudar, ¿sabes? Es tan antisocial como yo. — comentó riéndose divertido. Jack también sonrió.

—¿Sigue sobrio?—se interesó entonces, lo había sorprendido mucho verle así durante el desfile y siempre se había preguntado la razón hasta que la había tenido ante sus ojos, Cris le había devuelto las esperanzas al siempre borracho mentor.

—¡Que va!— contesto Cris simplemente. —Lo intentó, de verdad que lo intentó, pero en cuanto salió la nota de William volvió a agarrar la bebida y ni siquiera mi 8 le detuvo. De hecho, una de las razones de que pueda estar tranquilamente aquí, es que se desmayó poco después. Prácticamente no tiene remedio. —Finalizó con cierta nota de rabia el chico del distrito 12, el cual al igual que la mayor parte de los jóvenes que salían elegidos en su distrito no soportaba a su mentor. Ya bastante difícil era conseguir destacar en los juegos siendo un tributo del distrito más descuidado y desfavorecido en su opinión, como aun por encima teniendo a un mentor que prácticamente conseguía el efecto contrario. Rebajarlos de tal modo que nadie apostase por ellos mismos, ni siquiera ellos mismos a veces.

—Quizás no deberías de despreciarlo tanto— Dijo simplemente Jack como consejo.

—Quizás — contestó simplemente el otro chico con una pequeña sonrisa y partió hacia abajo.

Jack por su parte volvió a oscilar la vista hacia el chico del distrito 1, que se hallaba muy ocupado observando las estrellas. No parecía muy feliz y era evidente la razón. Cris, tenía razón, conocía bien su punto débil, ese que le estaba haciendo tanto daño. El chico del distrito 7 entonces sonrió. No estaba todo perdido, aun no.

Si, quizás no sea mal plan al fin y al cabo” Pensó finalmente. Solo había que saber manejarlo bien

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Nos vemos prontito tributes ^_^

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^