Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

jueves, 22 de mayo de 2014

Capítulo 15: Los juegos a su alrededor

¡¡Hoooola!! Supongo que no os esperabais tener noticias mías tan pronto, ¿verdad? No he podido evitarlo, no solo he llegado hasta el capítulo 21 exitosamente, sino que además se acabaron mis exámenes y estoy más relajada. Respecto a la historia, ¿recordáis lo que os dije?, ¿que los juegos se estaban volviendo un poco más complejos que la aventura de Cynthia y William? En el Capítulo anterior ya visteis un avance a través de las palabras de Evans y el control de los juegos. William quiere salvar a Cynthia, sí, pero recordad que ella no es cualquier tributo, es una rebelde, no va a ser tan fácil. Por otra parte, ¿que diantres hace Nolan? Él sabe que Cynthia quiere a William así que, ¿a qué juega? Lo descubriréis en este Capítulo, jajajaja. Espero que os guste.


Capítulo 15: Los juegos a su alrededor


Cynthia siguió caminando decidida, dejando a William atrás, intentaba no pensar en él, en su expresión desconcertada. Sí lo hacía, querría volver, reconciliarse con él, olvidar-lo todo. Y, francamente, estaba harta de hacerlo.

—¡Cynthia!—La llamó Cashmere atrás pero la chica le hizo caso omiso. —¡Cynthia cálmate!—La mentora la agarró de la mano deteniéndola exigente. —¡Estás desatada!—le reprochó, la tributo la miró y, finalmente, bajó la cabeza.

—Sí, lo siento. —reconoció decayendo un poco. —Sé que no debería estarlo, pero no lo puedo evitar. Los juegos también me han afectado a mí. —La mentora negó con la cabeza sospechosa.

—No creo que sean los juegos, Cynthia—Dijo entonces mostrándose deductiva. —Sino, las artimañas de los otros tributos. —

—¡Es casi lo mismo!—replicó Cynthia tajante pero Cashmere no pareció darle la razón. Se hallaba reflexiva, reflexiva y sospechosa, como si intentara captar algo.

—No del todo. —Dijo entonces. —Los juegos ponen nervioso a cualquiera, asustan y estresan a todos por inercia. Pero, también, y eso solo pueden verlo los tributos que participan en ellos, guían un poco. Es un espectáculo Cynthia, lo sabes, un espectáculo manejado por el capitolio para entretener a las masas. Y es evidente que a ellas, no se les puede entretener siempre con lo mismo. Sí lo hacen, llega un momento en que no les divierte y eso, para el Capitolio, es terrible. Por eso, cada año, prueban un enfoque distinto. Enfoque que los tributos deben captar sutilmente para así participar y ayudarles a llevarlo bien a cabo —Explicó la mentora demostrando así una inteligencia y experiencia sin igual y entonces Cynthia se dio cuenta.

—Todo está manejado. —murmuró. Cashmere sonrió misteriosamente.

—Sí, lo vas captando, todo está manejado. Incluidos los tributos, que participan inconscientemente en ese espectáculo. —Le contestó entonces Cashmere, Cynthia comenzó a temblar levemente. Lo estaba entendiendo todo de una forma inimaginable y aquello no pudo evitar asustarla. El control del Capitolio sobre los juegos era mayor del que imaginaba,...—¡Oh, Dios mío!—murmuró entonces horrorizada. —¿Como es que se no dan cuenta?—La mentora se encogió de hombros.

—Algunos lo hacen. —Dijo simplemente. —Pero al igual que todos, quieren sobrevivir. Sobrevivir y volver a casa. Así que se resignan y juegan, así ganan, o al menos lo intentan. —Cynthia se quedó pensativa, había deducido fácilmente la advertencia escondida tras las palabras de su mentora. Era algo evidente, que le había intentado decir Evans después de la cosecha (aunque en ese caso él solo se refería a los profesionales) no podía fiarse de nadie. Todos los tributos tenían alguna intención oculta. Incluido él...

—Nolan. —murmuró al fin pensativa. —Él es quién lleva hablando conmigo desde que comenzaron los juegos. Intentando ser mi amigo a pesar de que en el tejado quiso darme entender que esa no era su intención,...Él, él...—Se detuvo, confundida mientras los distintos momentos en los que habían hablado se imponían a su alrededor. Lo veía ahí fácilmente, hablándole, sonriéndole, dándole la mano. Incluso ruborizándose algunas veces con sus cumplidos. Sí, Cynthia lo veía, captaba que había algo extraño en la actitud insistente del chico. Dudaba de que realmente quisiera seducirla. El chico era realista, sabía que ella realmente estaba enamorada de William. Pero entonces, ¿porque se acercaba a ella tanto? ¿Que pretendía realmente con esa actitud?

—Sabes que planea algo, ¿verdad?— la tributo asintió despacio. —Qué él influye sobre ti. —otro asentimiento. —Y que si lo hace no es porque sí, quiere conseguir algo. —

—Sí. —declaró Cynthia al fin repentinamente seria. —Pero, ¿el qué?— Interrogó, creía conocer los juegos, su fin y lo que pasaba realmente en ellos. Pero se equivocaba y si podía equivocarse en ello, ¿no podía también equivocarse en él? ¿Realmente quería ganar, realmente quería salir? Era evidente que sí, pero, ¿por qué? Eso es lo que ardía en deseos de preguntarle. La verdadera razón de sus intenciones de llevar el juego hasta al final. ¿Tan importante era volver a su distrito para él como para mentirle? Decirle que no iba a jugar, cuando iba a hacerlo,...Por un instante recordó su conversación en el tejado. No, él no lo le había dicho realmente eso, no le había dicho que no quisiera ganar. Simplemente le había dicho que los vigilantes no les permitirían hacerlo. No era lo mismo y por eso estaba confundida. ¿Que quería hacer realmente el chico del distrito ocho? ¿Por qué hacía todo esto? No lo sabía pero dudaba que solo fuera por ganar, dudaba que fuera así...

La mentora se mantuvo unos instantes callada, intentando pensar, captar lo que ocurría, deducirlo,...Finalmente, levantó la mirada hacia Cynthia.
—Tengo una teoría. —Declaró pensativamente. —Pero no estoy segura. Debería discutirlo con Evans. Al fin y al cabo, él lleva más tiempo siendo mentor que yo. Sabe más cosas. Puede deducir lo que pasa, saber si estoy equivocada, o...darme la razón. — Cynthia la observó intrigada, intentando deducir que se ocultaba tras ese juego de palabras. —Pero mientras, ¡ni se te ocurra volver a fiarte de él!—le advirtió la mentora tajante.

—No te preocupes. —declaró finalmente Cynthia decidida. —No lo haré. —Añadió segura. —No me fiaré de nadie. —Y así, la tributo adoptó al fin la aptitud más razonable. La más prudente. No fiarse de nadie. Ni siquiera de los tributos más amigables, como nuestro rebelde amoroso. Nolan Carter...


El mismo que en estos momentos se hallaba en silencio observando la pantalla del televisor de su habitación, sentado cómodamente sobre la cama. Allí se retransmitían alternativamente imágenes de los tributos y, relacionado con ellos, comentarios y entrevistas, ya sea al público, los mentores, o los acompañantes. Todo sobre los juegos. Pudo captar agudamente que todos se habían visto realmente sorprendido por su nota, su nota, y la de William . Los estaban nivelando, valorando y, finalmente comparando. En todos lados la gente, abría debates sobre ellos, sus cualidades, los defectos que creían que poseían, el cual creían que era más fuerte, el más provocador. Y también, y sobre todo, el mejor para merecer el corazón de Cynthia. No tenía nada claro, ninguno lo tenía. Pero, extrañadamente, todos coincidían en que William y él eran los mejores rivales de estos juegos. Nolan se rió.

—Exactamente Caesar—Dijo Nolan dándole la razón brevemente al presentador. —William y yo somos muy buenos rivales, pero...—Sus labios no pudieron evitar moverse en una expresión, algo seria, tensa, y rabiosa al verle. No comprendía del todo que le pasaba con él, porque lo odiaba, sin embargo al ver a través de la pantalla las imágenes del entrenamiento y las miradas controladoras que le llevaba echando William desde que lo había visto observar a su chica y comportarse como le viniera en gana lo comprendió y no pudo evitar sonreír divertido. Estos juegos iban a ser increíbles, tenían razón los presentadores, pero no precisamente por William, Cynthia, y él—¿Quién te crees que es más listo?— Finalizó y volvió a reírse viendo las imágenes que retransmitían. Todos hablaban de él y William, sí, pero no se daban cuenta de que mientras el Capitolio solo estaba atento a lo que llamaban un “enfrentamiento épico por amor”, el tributo del cuatro, la niña del distrito siete, él mismo y Cris, a veces, se pasaban los juegos haciendo lo que les viniese en gana. Lo cual era, menos entrenándose y comportándose como si estuvieran condenados a muerte, de todo. Volvió a reírse cuando repentinamente se oyeron unos golpes a través de la puerta. Alarmado, Nolan puso el televisor a cero, había pensado apagar-lo pero sería demasiado sospechoso.

—Adelante. —Dijo simplemente, Annabelle se introdujo fácilmente en la habitación, mirando hacia los lados, intentando captar algo de lo que pasaba allí. Seguidamente levantó la mirada hacia el televisor, que ahora mostraba a Cynthia.

—Deberías dejar de observarla tanto, te estás convirtiendo en un obsesionado. —Se burló. Nolan suspiró.

—Estoy enamorado de ella, ¿como quieres que no la observe?—Dijo simplemente.

—No puedes decir eso, la conoces de apenas unos días.—murmuró la chica acercándose a él.

—¿Hay alguna regla que dicte de cuantos días debes conocer una persona para amarla?—Preguntó él sonriendo.

—Si la hubiera, ¿la cumplirías? —Se interesó entonces la chica morena.

—No.—contestó Nolan sonriendo ampliamente y se echaron a reír en total simpatía para cuando un hombre de cabellos cortos y ondulados negros entró en la estancia. Jared Smith, el mentor más joven del distrito ocho, había ganado los quincuagésimo séptimos juegos del hambre a la tierna edad de dieciséis años. Siendo más listo que los demás. Más listo y más prudente.

—Anna, —Dijo, él, abreviando el nombre de la chica. —Cecelia te espera en la sala de estar para la entrevista. —Ella asintió y se fue directamente, no sin despedirse agradablemente de Nolan antes. El mentor se acercó a él, sentándose en el borde observándole y valorándolo. No comprendía porque Nolan decía que no iba a ganar, lo veía bien capaz.

—Sabes que no deberías encariñarte con ella. —Dijo simplemente.

—¿Por qué no? Annabelle será una pesimista, pero es muy buena. Además, sacó un siete en las pruebas. Sé que llegará más adelante del baño de sangre. —Replicó Nolan testarudo.

—Porque sabes que tarde o temprano va a morir. —Terció el mentor reflexivo. —No le veo potencial de ganadora. —Nolan lo observó interesado, al igual que Jack, su mentor era muy bueno valorando tributos. Pero, donde era mejor, era diseñando estrategias. Estrategias que le estaban ayudando mucho. Le había dicho que siguiese hablando con Cynthia para ver si así conseguían separar un poco a los “trágicos amantes”. Pero, en realidad, él no lo hacía por eso. Le daba igual a quién Cynthia eligiese, sabía bien que ella y él no podían llegar al final. Pero también sabía que arriesgaba mucho al querer luchar en estos juegos, que el Capitolio le perseguiría siempre y los vigilantes abogarían por matarlo en cuanto aterrizase en la arena. A menos que encontrase una solución para despistarlos y cuando el chico del distrito uno lo provocó en ese entrenamiento a saber porque y él respondió. Vio lo que podía hacer. Como podía confundir a los vigilantes para que le dejasen actuar como quería en los juegos. Evidentemente, no esperaba conocer a Cynthia en aquel tejado ni que le gustase tanto la chica profesional. Pero todo se había coordinado y ahora no tenía más remedio que seguir con el juego. Tampoco es que quisiese hacer-le esto a ella, pero necesitaba hacer algo. Necesitaba luchar, aunque no por ganar si no por algo mucho más importante y no era ella, no era él. No era ninguno de los dos. Era algo especial, algo importante, algo que ni siquiera le había dicho a su mentor pero sí a Cris. Algo que quería demostrar en la arena, en los juegos. Algo por lo que luchaba ya no ahora, sino desde hace mucho tiempo. Cuando su padre y él hablaban en él distrito. No quería ser manejado, no quería ser controlado, no quería ser subyugado, no quería que el Capitolio tuviera ningún tipo de control, sobre él, ni sobre nadie e iba a luchar por ello. Por eso hacía todo eso.

Asintió en silencio y sin que su mentor lo viera, sacó lo que podría llamar el recuerdo de su distrito que no era otro que una moneda con un símbolo, una ancla. A simple vista no parecía muy lógico, el ancla no tenía nada que ver con su distrito, y sin embargo era importante para él. Porque el ancla significaba esperanza y era por eso, precisamente por eso, por lo que el estaba aquí. Por lo que luchaba, la esperanza de los distritos.
La observó reflexivo, intentando no sufrir, no llorar, mostrarse valeroso y luchar por lo que quería y no era a ella. Aunque la amase.
Vio que su mentor se había quedado callado y lo observaba por lo que inmediatamente ocultó la moneda y sonrió, simulando estar interesado en lo que hacían.

—¿Y a quién se lo ves? —Le preguntó como si nada. Su mentor le pidió el mando y, subiendo imperceptiblemente el volumen, observó en un gran silencio los tributos que mostraban, junto con los comentarios que decían sobre ellos. Finalmente dijo:

—De los profesionales, a William y a Miller. Él es muy dependiente de Cynthia pero aun así pienso que podría salir adelante. Y ella, basta con mirar su sonrisa de pequeña asesina para saber porqué.—Nolan asintió dándole la razón en silencio, el también había remarcado esa expresión tan cruel de la chica del distrito 2. Se preguntaba si realmente era así o solo era un juego para asustar a los otros tributos. —En cuanto a los demás, pues mis preferidos son Cris, por encima de Jack, aunque no se lo digas a él. —El tributo se rió animado, el también lo había visto mejor que él. Era evidente que no se lo iba decir. Sabía lo que pasaría si lo decía. Sí le confesaba a Jack lo que pensaba realmente. No solo se arruinaría su alianza, sino también otra cosa. Su confianza mutua. Se volverían enemigos. Y él no quería eso. Sabía que era inevitable pero no quería —Y él. —Siguió Jared. —Pero... —El mentor se interrumpió y lo miró y Nolan lo supo, supo que sabía lo que pensaba él y lo que estaba haciendo realmente y no estaba de acuerdo, pero no importaba, no lo iba a convencer. Estaba decidido.
—También te lo veo a ti. —Siguió hablando, a su lado, mirándolo a los ojos, pero él esquivó su mirada y dijo las únicas palabras sinceras que había dicho desde que había estado aquí, dijo:

—¡Yo no quiero ganar! —

—¿Por qué no? —contraatacó el mentor. —Podrías hacerlo, eres lo suficientemente fuerte para ello.— Nolan suspiró y apagó el televisor con un gesto hastiado. Ya estaba harto de jugar. Él no estaba aquí porque sí, lo sabía de sobra, y que se comportara como si se arrepintiera de sus errores no iba a reducir su condena.

—Porque para hacerlo, tendría que dejarme guiar por este espectáculo grotesco. Seguir sus juegos. Y no quiero. —Replicó tajante, el mentor lo miró algo sorprendido, creía que el joven renunciaría a sus ideales revolucionarios al entrar en el juego. Al fin y al cabo estos no lo llevarían a ningún lado ahora. Sin embargo, Nolan seguía decidido a no dejarse silenciar ni por nada, ni por nadie. Ni lo había hecho. No era una actitud prudente, pero si admirable.

—Entonces, ¿que quieres? —Le preguntó al fin. —Porque algo querrás, ¿no? No puedes estar haciendo todo esto por nada. —Nolan asintió mirándolo entonces a los ojos completamente decidido, finalmente sonrió.

—Ser recordado.—Dijo simplemente, el mentor cambió su rostro y lo observó asustado. Entendía lo que quería decir, el final de la frase, el verdadero propósito. Ser recordado, sí, pero no como un asesino sino como un luchador y francamente lo entendía aunque no pensaba decírselo. No estaban solos, estaban observados, estaban controlados. Había cámaras y micrófonos por todas partes. No podían decir cualquier cosa. El chico del distrito ocho asintió en voz baja y volvió a encender el televisor como si no hubiera pasado nada. Este seguía mostrando a William y a Cynthia, Miller y seguidamente los otros profesionales. Pero, sobre todo, los dos primeros. El mentor permaneció pensativo,procurando pensar, pensar y planear,...Su entrevista no había sobresaltado mucho sobre las demás, pues al querer pasar desapercibido, ni siquiera se había molestado en seguir la estrategia de su mentor. Pero la de Nolan tenía que hacerlo. Lo miró unos instantes, seguidamente observó a los otros tributos a través de la pantalla y se rió.

—¿Sabes cual es el problema de los profesionales, Nolan? —preguntó al fin, Nolan quitó la mirada de Cynthia rápidamente y se centró. Ahora más que nunca, no podía pensar en ella. Pronto comenzarían los juegos y dudaba mucho de que ella quisiera acercarse a él de nuevo. Dudaba mucho que no hubiera captado su juego ya e intuía que se sentiría como mínimo decepcionada. El también lo haría. Negó con la cabeza mirando alternativamente a su mentor y a los profesionales. Este contestó con una amplia sonrisa sonrisa de diversión


—Que están tan metidos en ellos mismos, en sus ideas, en su propio juego para ganar,...Que, ni siquiera se dan cuenta, de los juegos que se originan a su alrededor. —

1 comentario:

  1. Hola de nuevo!!

    A ver si me recupero del shock y puedo pensar con claridad.... Porque ahora mismo no se si matar a Nolan o matar a Cinthya por inocente o a ti por este capitulo XD

    Estaba claro que el chico ocultaba algo, no era normal su actitud desde tan pronto... Pero lo de la estrategia me ha parecido de lo mas chocante. Pobre Cinthya :(

    Por lo demas el capi genial, me ha gustado mucho (Quitando la parte de la ira asesina jajaja) Y me encanta que aun tenga unos cuantos pendientes por leer a los cuales ya estoy deseando pillarlos.

    MUAKES!!!

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^