Tributos

Lee el último capítulo publicado :)

Capítulo 48: El nacimiento de la esperanza.

De nuevo perdonen la tardanza pero sin wifi es díficil actualizar en los tiempos. Capítulo 48: El nacimiento de la esperanza.

martes, 31 de marzo de 2015

Capítulo 28 e informes sobre la historia.

¡Hola! Lo sé, llevo mucho desaparecida e iba a llevar más cuando vi que nos estábamos acercando a final de mes y por lo tanto decidí revisar el Capítulo que tocaba a ver si lo podía publicar por más insegura que estuviese de él. La cosa fue que, como ya os dije, aproveché estas semanas de descanso para tomarme los fics con tranquilidad pero al final terminé escribiendo más de la historia que llevo de Sean (11 capítulos ya, ¡no está nada mal!), que de ésta, de la cual lo único que hice fue corregir Capítulos y escribir un cacho del 32 (que era más o menos el Capitulo que tenía que escribir cuando eché el cierre a mi publicación regular) y por ello no iba a actualizar, pero como dije miré las fechas y decidí que era mejor eso que nada. Así que aquí estoy publicando después de tanto tiempo (¡Wiiii!), o al menos intentándolo :)

Otra cosa que quería comentar es un apunte, y es que he visto unas cuantas críticas a la extensión de mis Capítulos que, lo siento, pero no puedo acortar. Yo escribo por trama, no por Capítulos, mi mente decide lo que quiero contar y cuando, no las palabras sobre el papel y si dejo que pase eso me quedo escueta y luego es posible que no se entienda nada. Es como querer escribir rápido, no puedo limitarme, así que gracias por los consejos pero seguiré escribiendo como siempre, más largo que corto y explicando lo que considere necesario. ¡Eso sí!, debo pedir disculpas porque se me da fatal relatar escenas de acción y por ello no se ha visto casi nada de baño de sangre. Intentaré aumentar la tensión en los capítulos siguientes pero no os puedo prometer nada. Y también por si veis, (como yo) que la historia se centra demasiado en Sean, hay una mini subtrama que realicé mientras escribí los 66º juegos por su punto de vista y me pareció interesante añadir a la historia principal, motivo de tanta insistencia en su peculiar personaje. Es una tontería pero me gustó la idea así que lo dejé estar. :)

En cuanto a la sorpresa que dije anteriormente, corresponde al último punto de vista del Capítulo y está vinculada a ello, el caso es que estuve experimentando en mi mente varias formas de contar los hechos de la arena, sin por ello inventarme una historia por tributo, lo cual resulta cansino. Y se me ocurrió contarlo desde el Capitolio, en concreto desde los mentores y más adelante puede que algún estilista o persona importante que me invente. Personajes que ya conocéis por la saga de Suzanne Collins (Cashmere, Finnick, Ennobaria,...) o por este mismo fic, ya que son propios OCs míos como Evans. Y de los que no tendréis que saber mucho, en este capítulo no cuenta nada nuevo pero más adelante procuraré que sí lo haga. Espero que os guste la experiencia y perdonad la parrafada pre-capítulo. ¡Hasta pronto!




Capítulo 28, La arena, tétrica belleza



Un bosque reluciente y tranquilo parecido al del distrito siete, por donde había partido William junto con Robin, Miller y Giannira, con la ilusión de coger a los chicos de los distritos doce, ocho y siete cuanto antes, cosa que dudaba mucho de que consiguieran y menos estando su chica con ellos. Era un trato que había hecho con Giannira nada más advertir que sería incapaz de sentirse bien en estos juegos, si no la ayudaba un poco. Los dos se las arreglarían para proteger y llevar al final a tributos fuertes que pudiesen matar al otro y permitirles ganar. Él había escogido a Cynthia y ella al chico del siete, cosa que tampoco le disgustaba de todos modos, llevaba desde que había llegado a estos juegos deseando enfrentarse a él. Era un tributo igual de inteligente que él, quizás más, e intuía que realmente brindarían un lindo espectáculo si se batían en duelo al final, independientemente de que eso le ayudase a ganar o no. Una ladera larga y extensa de suelo rocoso y cuevas que, por el brillo que partía de su interior, parecían estar llenas de piedras preciosas. Y, finalmente; y después de la cascada con cuya agua se había aficionado a jugar para relajarse y seguir fingiendo que no era más que niño aquí; para así encantar a todos, tanto tributos como Capitolio y cumplir sus objetivos en estos juegos. Una pradera extremadamente enflorecida, que se asemejaba más a un paraíso terrenal que a un terreno de batalla. A la mayoría de los tributos esto les parecería hermoso...

—A mí me parece tétrico. —Terció al fin Sean mientras observaba la zona desde su puesto de vigilancia, en uno de los bordes de la Cornucopia, y Cynthia le observó dubitativa, parecía taciturno. Finalmente suspiró y decidió acercarse un poco, tenía que hablar con él de todos modos, su alianza era la mejor solución que tenía para no llegar al final con William, por más que le doliese. No estaba segura de que pudiese matarlo, pero si pensaba en William, en que él odiaría que se rindiese fuese cual fuese la circunstancia, quizás lo consiguiese.

—¿Estás bien?—Le preguntó simplemente y él negó con la cabeza imperceptible, intentaba estarlo pero le era imposible, no le gustaba estar en la arena y menos tener que matar para vivir y fingir que lo hacía le parecía una atrocidad, por más que quisiese ganar.

Aparte, si lo hacía, nunca conseguiría su verdadero objetivo en estos juegos...

—Sí, lo sé, esto es horrible. —Afirmó Cynthia comprensiva, en voz baja, y Sean la miró algo sorprendido pero asintió. Finalmente sonrió, al Capitolio esto le iba a encantar.

—¿Sabes? Me recuerdas a él. —Le dijo simplemente haciendo que la chica le observase algo sorprendida antes de decir:

—¿A quién? —El chico del distrito cuatro levantó la vista hacia el cielo con una sonrisa de total admiración y finalmente suspiró casi encantado.

—A Finnick. —Dijo entonces. —Sois como dos gotas de agua, por eso quiero confiar en ti. ¿Has pensado en mi oferta? —Y era cierto, el tributo del distrito cuatro en los sexagésimo quintos juegos y ella eran demasiado parecidos, por eso Cynthia se había sentido inclinada a apostar por él en realidad, independientemente de lo que supusiese para Rubí. No creía que se mereciese morir y menos a tan temprana edad. Cynthia asintió.

—Si crees que puedes matarme al final, podemos intentarlo. Nada más hablar con Giannira me he dado cuenta de que estoy en desventaja al quedarme sola en esta contienda, te llevas bien con todos.—Dijo simplemente con una sonrisa orgullosa y Sean se rió con ganas.

—Bueno, eso es lo bueno de utilizar tus sentimientos para ganar.—Presumió simplemente con una sonrisa pretenciosa y se encogió de hombros. —Pero las cosas no me son tan fáciles como tú te crees. No solo Miller desea matarme desde que he declarado públicamente mi relación con Finnick, sino que a William tampoco le hace especialmente gracia el detalle. He visto como me miraba mientras nos abrazábamos ante las cámaras y puedo afirmar que, después de lo tanto que me he esforzado en simpatizar con él y todos a lo largo de los juegos, pensar en él va a ser la única forma de que pueda matarme efectivamente sin vacilar y si piensa en él,...—Sean inspiró hondo intentando no ceder al miedo mientras afrontaba la mirada de la chica, nada más oír a Miller en el escenario no había podido evitar plantearse la posibilidad de que ella y William se acabasen juntando para matarle. Y eso, aunque era comprensible, era lo ultimo que quería, y por eso desvelaba esas cosas, era el mejor modo de evitarlo.—Ya te puedes imaginar como acabará esta contienda, ¿no crees?—Finalizó con una gran sonrisa y Cynthia le miró simple y llanamente horrorizada. Ella misma había sido testigo de ese intercambio de miradas, pero, ¿realmente William estaba dispuesto a llegar a esos extremos? ¿Y solo por sacarla? —Solo tienes que dejar que él y Miller se acerquen a mí y podrás ganar estos juegos sin tener que matarme. No será agradable, pero a la hora de ganar...—

—¡No!—Lo interrumpió Cynthia completamente asustada, no sería capaz de hacer eso por más que quiera, prefería morir a permitir que esos dos se acercasen a Sean con semejantes intenciones. Pues no sería capaz de mirar a Finnick a los ojos si lo hiciese.—No pienso permitir que te hagan eso por más que quiera ganar. —En el fondo no necesitaba preguntarle a su chico sobre el asunto, lo había intuido nada más verlo en el baño de sangre, William estaba dispuesto a lo que sea con tal de sacarla...


Lo que sea por sacarla, en eso intentaba pensar William mientras observaba como Miller jugaba con el chico del distrito diez, lanzando sus peculiares estrellas a varios rincones de su cuerpo en un tétrico esquema de cortes que solo ella conocía y que nunca parecía terminar. En lo que sea por sacar a su chica de la arena. El chico en cuestión era un joven delgado y de pelo oscuro que intentaba hacerse el fuerte y no gritar cuando una de las armas letales de la chica lo alcanzaba. Lo habían encontrado intentando hacer una hoguera, a medio camino de su búsqueda, y Miller había sido la primera en ofrecerse a matarlo, mientras los demás lo acorralaban. William era consciente de que lo mejor que podía hacer si quería ganar estos juegos era dejarse llevar por el juego e imitarla, era la mejor forma de hacer que los vigilantes le favorecieran hasta el final, mostrarse tan cruel como ellos y seguir sus planes cueste lo que cueste.

—Trece. —Dijo ella cuando se cansó de ver al chico retorcerse en dolor y espasmos a la vez que le cortaba el cuello con otra estrella más y se rió como una niña pequeña, a la par que sonaba el cañonazo. —Quedan doce tributos para que gane estos juegos. —Declaró ella con una auténtica sonrisa sádica, como si estuviese hablando de ganado y no personas, y William se rió muy divertido. Seguidamente se acercó al árbol en donde ella había acabado clavando al chico, al lanzar, para ayudarle a recuperar sus armas. Giannira por su parte había dejado de vigilar los alrededores y les observaba prácticamente asustada y, ¿cómo no hacerlo? Esos dos eran unos auténticos monstruos.

—Giannira, si no puedes soportar eso, quizás no deberías de a...—Comenzó Robin en un susurro cauteloso, pero ella lo cortó rápidamente negando.

—Tengo que aprender a soportar la muerte si quiero ganar. —Explicó simplemente con decisión y fortaleza, aunque aquel no era precisamente el motivo por el que había decidido acompañarlos. Sino proteger al chico del siete y a Sean a la vez, vigilando a esos dos para avisar a su compañero de distrito si intentaban hacer algo contra él. Pues no sería capaz de soportar que se desfogaran con él sin hacer nada por impedirlo. —Aparte, no es el chico que me afecta, sino ellos. —Confesó entonces, él también le afectaba, le daba pena, había visto el valor en sus ojos cuando Miller lo atrapó, no se merecía semejante muerte y ella menos. Robin asintió dándole la razón, a él también lo asustaban un poco, tenía que admitirlo, seguidamente dijo:

—No te preocupes, no voy a permitir que se te acerquen. —Ella sonrió agradecida, podía perfectamente intuir porque Robin hacía eso y no era precisamente porque la quisiese pero no importaba, el plan estaba saliendo a la perfección de todos modos.


Más ¿qué plan era ese? Era eso lo que le había preguntado aquella vigilante a Finnick cuando le había pedido protección para su tributo a cambio de lo que quisiera. Pero no el plan de Giannira, esa le daba como menos igual, sino el de Sean. Él tampoco lo sabía por aquel entonces, simplemente le había jurado a su tributo que buscaría un modo de protegerlo mientras estuviera en la arena y aquel era el más factible. Confiar en esa gente...Era algo desesperado y sin embargo la mejor solución, Sean no era un tributo normal, ni siquiera era diferente: Llevaba años desafiando las normas simple y llanamente por diversión, jugando con las leyes y la autoridad de su distrito con auténtica libertad y la única razón por la que se libraba, la mayoría de las veces; era porque sus padres y él lo protegían. Era obvio que si no hacía nada, si no intentaba manipular a los vigilantes para que le protegiesen un poco, sucumbiría de todos modos.

Le había costado lo suyo convencer-les, mentir era su fuerte, sí, lo había hecho en sus juegos y antes, cuando protegía y ayudaba a su amigo en sus actos de desobediencia constante, pero no era fácil asegurar que un chico con un nueve podría dar una sorpresa en la arena, incluso aunque esa fuese su intención. Les había dado los motivos para darles una oportunidad a sus dos tributos, Giannira se las arreglaría con su arma y lo que le había pedido. Era fácil, Sean había sido más complicado, o al menos eso había pensado, pero...nada más salir su tributo de su plataforma...

—Todo había caído. —Sentenció Finnick en voz baja con una pequeña sonrisa satisfecha, se hallaba en el cuartel junto con los demás mentores, vigilando a su tributo a través de las pantallas que retransmitían los juegos del hambre al completo. Analizando sus movimientos, palabras y gestos e intentando captar de que iba todo. ¿Realmente quería ganar?, Era obvio que sí, lo había visto nada más verlo salir de la Cornucopia y lanzar. Sean sabía tan bien como él que la mejor manera de que los vigilantes lo ayudasen a sobrevivir era que lo viesen matar a sangre fría, desde el primer día. Al igual que el público lo apoyaría siempre y cuando les diese una historia que contar.

Y las palabras que acababa de compartir con Cynthia sobre sus similitudes eran parte de ello, ahora todo el Capitolio hablaba de su amistad y la comparaba con la que parecía nacer entre los dos profesionales. Él y Cynthia como dos gotas de agua, doloroso, pero eficaz, en cuanto a la alianza, no era más que una mera muestra de altruismo pero...

—Podría funcionar. —Murmuró Cashmere para si misma y se separó de Evans, pero él la retuvo negando, el mentor del distrito cuatro les observaba de reojo, intrigado, no sin razón, había cachado ya varias veces a la mentora del distrito uno observándole con una mezcla de curiosidad y trágica compasión, durante el poco tiempo que llevaba de mentor. Más, obviando los trámites de alianza, apenas habían hablado más de lo necesario. A su lado dormía Dalila de una forma casi plácida. Le tenía cierta envidia, la mujer apenas tenía pesadillas, ni menos las dejaba notar. Desde que Giannira, en un impulso altruista con Cynthia, había hecho pública la alianza con Sean, podían estar juntos sin problemas, no es que se llevasen del todo bien, pero resultaba más eficaz lidiar con la tarea de mantener tus tributos vivos si podías asegurar turnos al igual que hacían estos en la arena. Habían hecho una promesa, despertar al otro si su tributo estaba en peligro, fuese por la razón que fuese. Tampoco es que él pudiese dormir bien de todos modos, sus pesadillas sobre la arena se habían visto habílmente ofuscadas por un temor más latente, la muerte de Sean...

Solo tienes que dejar que él y Miller se acerquen a mí...—Rápidamente silenció el volumen de la pantalla casi temblando, no quería oír el resto, no quería seguir oyendo a su tributo hablar de su muerte con tanta naturalidad. Sabía que aquello no era malo, que no hacía más que favorecer a su imagen de tributo más valeroso de estos juegos y por ello merecedor de la victoria y, o, el recuerdo de todos. Pero no podía evitar que le doliese. Ya le costaba lo suyo atisbar la posibilidad de que Sean muriese en esa maldita arena, por más que tuviese que admitirlo, como lo hiciese de esa forma...

—Relájate Finnick, sabes que eso no va a pasar.—Intentó reconfortarle Cashmere, situándose al otro lado del chico, conciliadora, al final había decidido alejarse de Evans y acercarse-le un poco pero él no pudo evitar fulminarla con la mirada, demasiado tenso como para confiar en sus amables palabras.

—¿Por qué lo dices? ¿Es que acaso estás en la cabeza de esos dos “amigos” como para saber lo que van a hacer?—Replicó con acritud, si había algo que tenía que agradecer de que Sean hubiese declarado públicamente su relación ante todo el Capitolio, además de la cantidad de patrocinadores que le había traído, era que era el único mentor que tenía derecho a reaccionar desmesuradamente si las cosas se torcían. Podía alterarse y preocuparse como el que más, hasta hacer la comedia se vería razonable, Sean y él eran como hermanos, lo lógico es que le afectase.

Cashmere suspiró y negó, conocía lo suficiente a William como para saber que no le importaba lo que sufriesen los demás con tal de que su chica saliese de la arena, solo había que ver lo dispuesto que estaba a comportarse como el loco asesino que todos creían que era en los juegos. Y según Ennobaria Miller había perdido todos sus sentimientos al ver morir a su novio ante sus ojos, no iba a tener compasión con nadie. Seguidamente dijo.

—Bueno, no estoy segura, pero al Capitolio le encantan los desafíos, ¿verdad?—Asintió, no estaba muy seguro de a que venía eso, pero bastaba con mirar los ratos de audiencia de Nolan y William para comprobarlo. —Y tu tributo fue uno de los pocos que tuvo ocasión de comprobar lo importante que puede ser el William y Nolan, sin acabar perjudicado, ¿crees que no sabrá como aprovecharlo? —Sonrió y Finnick no pudo evitar mirarla algo sorprendido de que la mentora llegase a esa conclusión tan fácilmente. Era cierto que Sean y Nolan se llevaban mejor que otros tributos e incluso habían cooperado algunas veces, pero no esperaba que ninguno les prestase atención. Sean disimulaba su pequeña rebeldía bajo una actitud de niño travieso e inocente, que había atraído fácilmente el cariño de todos en el Capitolio, y hablaba con todos los tributos que se le cruzaban. Una persona más, una persona menos, no haría la diferencia. Rápidamente negó, no tan seguro de la respuesta como ella; una cosa eran los entrenamientos donde no era difícil cooperar, otra la arena y Sean solo cooperaba con Nolan para divertirse. Y desvió la mirada a Giannira y su desconfianza de la hermosa e hipnotizante arena; para luego volver la atención a Sean, quién parecía querer darle consejos de supervivencia a Cynthia, mientras jugaba con una de sus hachas, lanzándola y atrapándola como si esta fuese un juguete y no un arma mortal en sus manos. Aun recordaba el interés que había despertado ese pequeño enfrentamiento en su tributo. De no estar en la alianza profesional aquella distracción le habría sido fatal, pero no le culpaba. Al Capitolio no era el único que le entusiasmaban los desafíos, a Sean también. Y esta vez le había tocado uno grande, y no precisamente vivir...

Pretendo hacerte fuerte, Finnick, eso es lo que planeo. El vencedor sacudió suavemente la cabeza, en un intento de cazar de su mente las palabras que su tributo le había susurrado al oído el primer día de entrenamiento; las palabras y el hecho de que Sean llevase desde que había llegado al Capitolio insinuándole que lo mejor era que estuviese tranquilo y le siguiese el juego. Y apartó la mano, que instintivamente había tendido hacía la pantalla, empujado por el deseo constante de estar allí para animarlo y reconfortarlo. Sabía que era inútil, que entre que Sean siempre había tenido una tremenda influencia sobre él y que realmente necesitaría fortaleza para afrontar estos juegos; pasase lo que pasase en ellos; iba a hacerle caso en todo. Pero ahora mismo no necesitaba pensar en eso, no necesitaba pensar en las múltiples posibilidades de que su chico nunca saliese de la arena. Sean quería salir, él quería sacarlo, entre los dos podrían crear un milagro, ¿o no?
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Nota de autora: Bueno, nos hemos cargado al chico del diez, lo cual reduce la lista de tributos existentes a 13, en nada actualizo la lista para que podáis ver los nuevos datos. También añadiré alianzas y puede que más adelante zonas o cualquier cosa que considere de ayuda para vosotros. Y no temáis Los detalles confusos y, o incomprensibles del Capítulo se irán explicando con el tiempo por medio de escenas, recuerdos, o lo que sea que quepa en la historia, ¡os lo prometo! :)

2 comentarios:

  1. Paulaa!
    Pensaba que no ibas a actualizar, llevába esperando este día muchísimo. El capítulo, igual de genial que todos, no te preocupes por si te ha quedado mal porque no es así. Me encanta como has relatado lo de Finnick y también el comentario de "a mi me resulta tétrico"
    Espero con ganas el siguiente!!
    Beesos:3

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    1. Me alegro de que te guste. :D Si, tenía ese temor por que era mi primera prueba con el punto de vista de un personaje de Collins y no sabía como iba a salir. Al final me ha gustado tanto que creo me estoy volviendo adicta a la técnica y cada vez hay más Capítulos con sus trocillos xD. También son mis partes favoritas, sí. Acabo de colgar el siguiente esta mañana. ¡Hasta pronto!

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^