Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

jueves, 12 de febrero de 2015

Capítulo 27: "Inquietante descanso" y algunas noticias.

Hola, ¡estoy de vuelta! Sí, lo sé, me tardo pero tengo justificación, he decidido no publicar Capítulos tan pronto por dos razones, primero, dejaros tiempo de leerlos y saborearlos y a mí de escribir la historia bien. Los Capítulos escritos se me están acabando y como no quiero tener que escribir apresurada lo prefiero así, tardar en publicar para poder escribir la historia. La otra razón es que empecé un spin-off con la historia de Sean y quiero poder adelantarlo hasta ciertas escenas que quizás aparezcan en esta historia y para ello debo coordinar los datos con cierta exactitud. Seguiré publicando sí, pero no siempre cumpliré el plazo de 15 días, sino según me venga, lo siento.


- Otra cosa que os quiero comentar, Claudia del blog Rue la niñita del distrito 11 ha convocado unos premios, los Sweet District 11 y en sí me gustaría que, si os gusta la historia, me votarais en la categoría de mejor historia. Os estaría muy agradecida.


Y os dejo el Capítulo, este tampoco tiene acción pero lo he considerado necesario para completar los planes que se empiezan a traslucir en el anterior y durante los juegos, a partir de ahora las cosas cambiarán, los tributos se irán situando poco a poco en el modo arena, (si es que no lo han hecho ya, como William y Miller), y cambiando, algunos para mejor otros para peor y no todos los apreciaréis peeeero, es lo que hace luchar por sobrevivir. Espero que lo apreciéis. :)


Capítulo 27. Inquietante descanso


—¡William!—Cynthia corrió hacia su chico, el cual sostenía su muñeca, rabioso, en un intento de frenar la hemorragia. Desde luego Nolan se había defendido con ansia, no había podido golpearle la mayoría de las veces debido a que el chico interponía con astucia y rapidez unas dagas que parecía manejar con autentica soltura. Estaba más tranquilo que él, que se había dedicado a desatar su rabia y frustración encima suyo y aquello le había favorecido lo suficiente para presentar batalla hasta que consiguió tomar la delantera, cuando Cynthia gritó el nombre del chico del ocho, muy asustada, haciendo que el rubio se distrajera el justo tiempo para que Nolan le rajara fuertemente con aquella daga justo antes de partir, al igual que otros tributos. Habían muerto diez. Él la fulminó con la mirada pero ella ni siquiera le hizo caso y rápidamente cogió su muñeca y comenzó a revisarla buscando alcohol y utensilios para curarla en su mochila. Parecía tensa y distante ante él. Aquello le enfureció aun más, ¿a qué venía semejante actitud? Estaba matando por ella, debería agradecérselo, no, tratarlo como si hubiese hecho una atrocidad.

—¿Por qué has gritado Cynthia?—Ella bajó la cabeza suspirando con tristeza y arrepentimiento en la mirada. Había hecho una tontería, lo sabía, pero ver a William y a Nolan ensañarse de esa manera era más de lo que podía soportar, por más que los dos debiesen morir para que ella viviese. No había podido controlarse.

—Porque ibas a matarle. —Murmuró, él suspiró.

—Tendré que hacerlo tarde o temprano, ya lo sabes. Voy a tener que matar a todos por ti hasta que encuentres el valor de hacerlo. Eres incapaz de dañar a nadie, ¿como vas a matar?—Volvió a suspirar rabiosa y decepcionada consigo misma, creía que tenía la capacidad pero era ver a esos niños y que se le frenase todo ¿Como iba a ganar así?

—Por eso dudo mucho que pueda ganar estos juegos y más después de ver lo hábil que es Sean. —Observó al chico del distrito cuatro con una sonrisa, el cual se tendía en la superficie rocosa descansando un poco y William asintió delineándolo con la vista. Parecía un niño allí entre ellos, un niño indefenso y débil, pero ahora él sabía la verdad, Sean era sencillamente letal.

—Sí, debo admitir que a mi también me ha sorprendido. —Admitió.—Afortunadamente tengo el mando de los profesionales y la mayoría de ellos me tienen miedo. Con tal de que nos juntemos todos contra él, en el momento de romper la alianza, será suficiente. Confía en mí, ¿vale? Todo esto nos saldrá bien. —Cynthia asintió algo insegura, quería protestar-le por el modo en que mataba pero, por otra parte, veía que aquello era una estupidez, todo esto lo hacía por ella, no podía agradecérselo enfadándose con él. Así que lo dejó estar y siguió curando sus heridas como si no hubiese pasado nada.


Sean por su parte se hallaba tranquilo jugueteando con la cascada, Giannira aun no comprendía como no tenía miedo de caer por ahí. No comprendía como ninguno de ellos tenía miedo en estos juegos, ella estaba aterrada. Robin le sostenía la mano firme en un intento de tranquilizarla mientras descansaban un minuto y no quitaba la mirada de William y Cynthia, arqueando una ceja al ver que el chico del distrito uno analizaba a Sean de aquella manera, ¿acaso pensaba en...? Miller, por su parte jugueteaba con una katana intranquila desviando la mirada a Sean una y otra vez, desde su entrevista no había manera de que no pensase en matarlo, no debería pero lo hacía. Al ver la mirada de William sonrió, quizás tuviese un aliado en estos juegos.

—¿De que hablarán?—Preguntó el chico del distrito dos intrigado refiriéndose a la pareja del distrito uno. Sean, al ver como le miraba el chico se tensó un poco pero finalmente lo dejó estar, dudaba mucho de que William tuviera oportunidad de tocarle, el chico del distrito uno se había puesto en el punto de mira desde que había sacado ese once, era obvio quién iba a morir antes. Finalmente se incorporó sentándose frente a sus aliados y declaró.

—Puede que de matarme. —Tanto Robin como Giannira le observaron con el miedo y la preocupación reflejados en sus rostros y Miller les fulminó con la mirada. —Ya visteis lo hábil que soy, ¿no?—Robin asintió intentando mantenerse tranquilo, acababa de ver que no había forma de que pudiera ganar estos juegos, pero de ahí que los ganase William...

La mirada de Sean se tiñó de una sonrisa completamente satisfactoria, él y Giannira se habían pasado los juegos convenciendo a todos de que no importaba que simpatizasen con ellos, pero en realidad sí que importaba, los sentimientos no eran tan fáciles de controlar, lo había aprendido en los juegos de Finnick. Su mentor se había pasado sus juegos haciéndose amigo de todos los profesionales, de tal manera que al llegar a la arena todos se pasaron el tiempo protegiéndolo y ayudándolo, hicieron lazos con él y esos lazos fueron los que impidieron que pudiesen matarle hasta el final, pero entonces ya era demasiado tarde. Finnick llevaba la delantera, huyó de la Cornucopia, preparó redes con hierbas de la arena y cuando recibió su tridente todo se decidió. Aquella era la mejor técnica, punto y final.

—¿Qué pasa?, ¿no es lo que lo que hay que hacer aquí? ¿Matar a todos por vivir?—Afirmó con tono inocente, como si el asunto no fuese con él, y Miller le fulminó con la mirada realmente enrabiada, cerrando los puños alrededor del mango de su arma. Robin, por su parte, bajó la cabeza algo avergonzado.

—Lo sé. —Terció simplemente. —Pero creo que hay gente aquí a la que dudo mucho que pueda matar por más que quiera. — Observó a Sean y a Giannira, dubitativo, y Miller soltó una palabrota en voz baja y se levantó para dirigirse hacia William y Cynthia, decidida. No soportaba a los tributos del cuatro, decididamente no, la chica era una debilucha y una sentimental que se creía que solo por ser hermosa y reluciente iba a ganar los juegos. Y él...no era solo que fuese amigo de Finnick, sino que aun por encima estaba usando la misma técnica que él, les estaba encantando a todos. Robin suspiró observándola algo decepcionado.

—No la comprendo, ¿sabéis? ¡Finnick no tiene la culpa de las reglas de los juegos, aquí!—Declaró simplemente con rabia pero Sean se encogió de hombros quitándole importancia.

—Ha perdido a la persona que más amaba Robin, ¿como quieres que reaccione?—Le explicó y finalmente suspiró observándola unos instantes, comprensivo, si había alguien aparte de Cynthia que odiaba esto más que nadie era él. La chica del distrito uno no era el único tributo para el cual los juegos iban a ser precisamente horribles, ganase o no, la diferencia era que ni él ni Giannira habían elegido estar aquí y aquello le daba una rabia enorme. —Solo espero que ni ella ni William me torturen mucho, ya bastante tiene que soportar Finnick al verme aquí por sus errores, como para que, aun por encima, muera de forma horrible. —Murmuró y volvió a suspirar haciendo que Robin le observase simple y llanamente atónito.

—¿Lo sabías?—Articuló simplemente y él asintió, no podía creerlo, los mentores tenían completamente prohibido revelar a sus tributos las razones de su elección y menos si éstas eran un castigo. Él y Miller lo sabían porque su distrito era el que se encargaba de ajusticiar a los rebeldes y delincuentes, sabían los pecados de todos aquí, pero los demás...

—Te preguntaría como pero no me apetece condenar a otros aquí así que da igual, ¿vale?—Le dijo con una sonrisa conciliadora y Sean le observó con sorpresa y agradecimiento en el rostro. —No soy tan mala persona como tú te crees, no comprendo a la gente como vosotros pero no la odio, al contrario que ellos.—Explicó señalando a su compañera de distrito y el tributo del distrito uno que simpatizaban entre ellos de una forma tan cercana que resultaba chocante.—No pienso permitir que te hagan eso. —Juró sosteniéndole la mano decidido y finalmente le instó a levantarse para encaminarse a junto de los demás profesionales.


—¿Te encuentras bien, William?—Preguntó Miller llegando a junto de William y Cynthia, él asintió, tenía la muñeca vendada y tratada con las medicinas que su chica había encontrado en un botiquín, entre las provisiones de la Cornucopia. No estaba perfecta, pero se curaría. En cuanto al resto del cuerpo, como él y Nolan se habían dedicado a hacer entrechocar sus armas esperando que uno de ellos se rindiese, no estaba muy magullado. Ninguno de los dos lo estaba.

—Me recuperaré, Mill. —Dijo con una ligera sonrisa haciendo que Cynthia le observase arqueando una ceja, ¿a que venía ese trato con la chica del dos? ¿No se daba cuenta de que era peligrosa? —Es solo que aun me cuesta creer que se nos hayan escapado los tres.—Declaró rabioso, Miller asintió.

—A mí también, creía que al menos podría con el del doce, tampoco es que fuese tan difícil. —Coincidió, él la miró crítico.

—Si pierdes los nervios con él de esa manera desde luego que lo es, deberías de controlar tu rabia, Miller, no puedes hacer el ridículo ante el Capitolio de esa forma. —Le riñó refiriéndose al modo en que la había visto patalear y hasta perder el control con el chico del doce, ella se rió con ganas.

—¿Como tú la controlaste con el del ocho? ¿Qué crees que hubiese pasado si lo hubieses matado ante los ojos de tu amorcito? ¿Acaso crees que te lo perdonaría tan fácilmente? Yo no lo hice con Finnick. —Y ahí William miró a Cynthia asustado y ella bajó la cabeza avergonzada, ¿acaso insinuaba que ella sería capaz de matarle solo porque él lo hiciese con Nolan? La chica del distrito dos, sonrió acercándose aun más a él.

—¿Lo ves? —Dijo simplemente sonriendo ampliamente. —No es tan fácil. Quizás deberías dejarla en paz y concentrarte en sobrevivir tú, al fin y al cabo lo tienes más sencillo. —Le recomendó sosteniéndole la mano y Cynthia la fulminó con la mirada; seguidamente se apartó de ellos ,decidida, para ir recogiendo unas mochilas y apilarlas en el centro de la Cornucopia, ignorando a los demás profesionales. No soportaba que hubiese tanta complicidad entre ellos, Giannira aun era buena persona, pero Miller...

Él suspiró.

—No puedo hacer eso Miller, me odiaría si lo hiciese. La amo demasiado. —Miller lo soltó, algo decepcionada, cuando los otros profesionales llegaron a junto de ellos.

—Relajaos.—Les dijo Sean, sereno. —Diez tributos tampoco están tan mal, ¿sabéis?—William le fulminó con la mirada.

—¡Podrían haber sido once si en vez de jugar con el del siete te hubieses concentrado en matarle! No estamos en el patio de recreo, Sean, por si acaso no te has dado de cuenta. —Sean se rió con ganas.

—Quería divertirme William. —Explicó. —Divertirme y enseñarle una lección. Ese chico lleva todos los juegos actuando como si esto simple y llanamente le resbalara, en un tributo como nosotros lo entendería pero él, debería de estar aterrado. ¿Comprendes? Solo quería que supiese lo que es estar en la arena de primera mano, tampoco es que fuese un crimen. —Sonrió como un niño feliz de haber hecho una trastada y William no pudo evitar reírse, Sean no era más que un crío aquí, ¿a qué jugaba enfadándose con él? Aparte, debía admitir que a él también le divertía ver el miedo en los tributos que perseguía.

—Tienes razón. —cedió. —Quizás no debería de estar tan tenso. Al fin y al cabo solo llevamos unas horas aquí, ya les atraparemos. —Aseguró cuando los cañonazos comenzaron a sonar. Habían muerto, la chica del distrito diez, los dos del tres y del seis, la chica del distrito cinco, el del nueve, el chico del once y la del doce a manos de los profesionales. Cynthia agradeció no haber prestado mucha atención a los tributos de tal modo que la única que le daba pena era la niña del siete, morir así...Aunque quizás sea mejor que acabar en las manos de William y Miller. Los dos habían sido precisamente salvajes durante el baño de sangre. Observó a su chico algo sorprendida, ¿a qué jugaba con Sean? Que a ella le simpatizase era normal, sobre todo después de su charla en el tejado, pero a él...

—¿A qué es sorprendente? —Dijo Giannira, señalando a Sean con el rostro mientras le ayudaba a recoger cosas, al igual que parecían hacer los demás profesionales. Recoger provisiones o armas y apilarlas en el centro de la Cornucopia, ignorando a los tributos muertos. Ya los recogerían los aerodeslizadores en cuanto se marchasen —Le cae bien a él, le cae bien a Robin, les cae bien a todos y lo mejor es que no le importa. Tiene el suficiente valor para matarnos a todos aunque le duela, le basta con pensar en Fin.—Chasqueó los dedos con una amplia sonrisa— Quizás deberías hacer como yo e intentar una asociación con él, es la mejor forma de ganar. —Aseguró confiada.

—¿Tú crees?—Preguntó Cynthia y ella asintió, seguidamente la miró desconfiada.

—¿Por qué me ayudas? Quieres ganar tanto como yo en esta contienda. —Giannira suspiró y asintió, seguidamente dijo:

—Porque si no gano me gustaría que lo hiciesen tú o él. Somos los únicos profesionales que merecemos salir de esta arena, de una forma u otra, los demás son horribles. —Sentenció y siguió ayudándola como si no hubiese pasado nada, dándole consejos para conectar con Sean y los demás; convenciéndola de aceptar la alianza con el chico del cuatro, aunque le costase matarle. Quizás ahora lo hiciese, pero en la recta final, ¿en qué pensaría? ¿En su familia o en Finnick? Era obvia la respuesta.


Miller tiró rabiosa del brazo de William con la excusa de ayudarle a recoger sus estrellas, el chico del distrito uno la observó incrédulo pero finalmente se dejó estar, quizás le hiciese falta una amiga en estos juegos.

—Hazme un favor. —Le exigió. —Deja de simpatizar con él de esa manera, recuerda que si queremos llegar al final vamos a tener que matarle cuanto antes, se ha quedado con todos los patrocinadores al contar su historia con su mentor ante todo el Capitolio, prácticamente él y Cynthia están a la par. —William sonrió, había una parte de él que seguía pensado en llegar al final con Cynthia, era la mejor forma de hacerla ganar. Pero bien entendía que eso era imposible, a menos que encontrase una forma de morir que ella no pudiese impedir, y Miller se la estaba brindando en bandeja.

—Lo sé, tranquila. —Dijo simplemente. —Sé perfectamente como mataros a todos sin vacilar en esta contienda. Me basta con pensar en ella. —Señaló a Cynthia con el rostro y Miller suspiró, realmente no comprendía como él podía querer a una chica como ella, pero teniendo en cuenta que solo sobrevivía uno en esta contienda, no debería de darle importancia.

—¿Crees que podrá matarte si llegáis al final? —Él suspiró observándola reflexivo.

—No lo sé Mill, no lo sé—Dijo simplemente. —Pero si no puede la obligaré a hacerlo. Es la mejor forma de hacerla ganar. —Aseguró con firmeza y siguió recogiendo cosas mientras desviaba la mirada una y otra vez a sus aliados, aun recordaba los consejos de Evans, no debería fiarse de nadie, pero es que era tan difícil...



Diez cañonazos, diez tributos menos...

—Quedamos catorce. —murmuró Jack para si mismo, mentalizado, mientras limpiaba sus heridas en un pequeño arroyo que habían encontrado a medio camino y descansaba un minuto, al igual que Nolan y Cris, los cuales se hallaban curioseando las provisiones que habían surtido de la Cornucopia. Curioseando y charlando entre ellos amistosamente. Soltó un suspiro al verlos, desde que Nolan les había dejado claro que iba a morir a manos de William, tarde o temprano, y no quería que le ayudasen a no hacerlo; no le interesaba sobrevivir, no si para ello tenía que seguir sus juegos; habían abandonado las reticencias con él y aquello era bastante aliviante. Ojalá pudiese hacerlo con Cris, no es que no quisiese pero le daba miedo que llegasen al final y no pudiese matarlo. No tenía tanto valor, ¿o sí? Se tensó un poco al recorrer la marca del arma del chico del cuatro y las imágenes del baño de sangre recorrieron su mente, la explosión, Giannira animándole, William y Miller matando salvajemente, Sean jugando con él...Se estremeció. Si el chico del distrito cuatro quería que estuviese aterrado, lo había conseguido.

—¿Por qué quieres matar a William, Nolan? Ya sé que lo odias tanto como yo a Miller, pero aun así no va mucho con tus principios, ¿no crees?—Dijo Cris a Nolan y este soltó una carcajada, Jack levantó una ceja hacia ellos y decidió acercarse un poco, ese asunto sí que le interesaba.

—En realidad sí que tiene que ver. —Dijo el chico del ocho con serenidad. —Pensadlo un poco, William es dominante, controlador y, según lo que acabo de ver en el baño de sangre, desmesurado y hasta cruel. Le gusta que la gente le tenga miedo y por ello le obedezcan siempre. ¿No os recuerda a alguien?—Sonrió ampliamente levantando la vista al cielo y Jack soltó una carcajada. Pues claro, era obvio que William y Nolan eran drásticamente opuestos, al igual que lo eran el Capitolio y los rebeldes.

—Desde luego estos juegos van a estar sensacionales. —Aportó con una sonrisa mientras curioseaba las provisiones que tenían, una botella vacía, iodo, una pequeña linterna y dos paquetes de galletas y cecina. Calculaba que aguantaría para uno o dos días, como mucho, después no tendrían más remedio que comenzar a cazar. —Me ha encantado tu entrevista, tanto Cris como yo hemos jugado a los chicos valientes, yo más que él ya que aseguré que podía ganar, pero tú...—Sofocó una carcajada, la entrevista de Nolan había sido su preferida, definitivamente, valiente y fiero como los profesionales pero aun así decidido a no ser como ellos. Ese había sido su enfoque y lo había representado a la perfección.—Me ha encantado cuando le insinuaste a Caesar que si ya habías robado y agredido para sobrevivir. No te costaría mucho matar. Los de arriba deben de estar que trinan ahora mismo.—Justo en ese momento un paracaídas cayó ante ellos y Nolan lo abrió revelando un botellin de alcohol, justo lo que necesitaban para desinfectar sus heridas.

—Y lo están. —Dijo con una sonrisa divertida y atrajo a Jack a junto de él, extendiendo el producto en su hombro con un algodón. Él se tensó un poco pero siguió escuchando, era la única forma de ignorar el dolor. Distraerse.—Pero no pueden controlar a su público. Ellos apuestan por mí por dos cosas, primero les he dado a entender que soy capaz, revelando mis delitos ante todos, o al menos parte de ellos. Y segundo, me he pasado los juegos enfrentando a William de una forma muy sutil y, después del baño de sangre; donde he demostrado que podríamos brindar un lindo espectáculo si nos enfrentamos; ansían el momento en que nos juntemos y acabemos lo que empezamos. Evidentemente, es muy probable que muera en esa contienda, no soy idiota, William es un profesional y de los más hábiles de estos juegos, pero si soy astuto él tampoco saldrá indemne de todo esto. —Dijo simplemente y Jack le observó algo sorprendido, no podía creerlo, ni él ni Cris estaban seguros de que llegasen a enfrentarse a sus rivales, mientras que Nolan no solo aseguraría que lo haría sino que, también, tendría una oportunidad de vencerlo.

—¿Como? —Inquirió con curiosidad, Nolan se levantó y acudió a junto de los utensilios que había cogido de la Cornucopia, dejando el bote junto al chico del siete que lo observaba intrigado, lo vio coger una especie de hilo transparente y juguetear con él entrelazándolo entre sí hasta formar una especie de red,haciéndolo asustarse un poco. Durante los entrenamientos había conseguido que Cris le confesase que cazaba lanzando cuchillos, de ahí que las hubiese ingeniado para conseguirlos en la Cornucopia, aunque fuese peligroso. Pero de Nolan no sabía nada, aparte de su increíble habilidad con las dagas y no creía que tuviese más. Al verlo, Nolan sofocó una risa.

—Jack, si hubieras estado tan atento a los puestos que yo y Cris evitamos, como a los que frecuentamos, sabrías que los dos podemos ser tan letales como los profesionales aquí, sin preguntar nada. Cris, como bien sabes, ya que te lo ha dicho él, caza lanzando cuchillos. —Levantó la mirada hacia el tributo del distrito doce, dubitativo, pero este ni siquiera le dio importancia y siguió desinfectando sus heridas como si nada. Debido a su sorprendente habilidad para evitar projectiles era el que menos había acabado herido de los tres. — Yo por mi parte, mi fuerte son las trampas, gracias a ellas robo y consigo que no me pillen. Te diría que intentases atacarme pero me temo que ya lo has visto así que Cris, hazlo tú, pero de cerca, ¿vale?—El chico del doce arqueó una ceja al oírle y lo observó intrigado, sea lo que fuera que estaba manejando Nolan parecía haber desaparecido de su vista, bien oculto entre el suelo. Inspiró hondo y se levantó decidiendo lanzarse hacia Nolan, si este se hallaba confiado era por algo; el chico del ocho se mantuvo tranquilo sin hacer ningún movimiento hasta que este estuvo peligrosamente cerca, entonces se desvió hacia un lado y Cris al ajustarse a su posición sintió un tirón en su pie y rápidamente, la red se entrelazó sobre su cuerpo dejando-le completamente indefenso ante Nolan, quién tendió una daga sobre su cuello.

—¡Waouh!—Dijo simplemente Cris maravillado, Nolan sonrió y tranquilamente lo liberó.

—Y si puedo usar trampas para atacar, también las puedo usar para protegernos, no de todo, pero si de los animales y puede que incluso algún tributo descuidado. No tenéis nada que temer aquí. —Aseguró con una sonrisa confiada haciendo que el chico del siete suspirara aliviado, aun quedaba una oportunidad, lejana, pero quedaba. Seguidamente se rió.

—De haber sabido que tenías esa habilidad, ni siquiera se me habría planteado intentar echarte. —Comentó. —Es obvio que me convienes más de aliado que de enemigo. Ahora comprendo porque sacaste un diez. —El chico del ocho se rió con ganas alegre. —En cualquier caso, tenemos una oportunidad, estamos más protegidos que otros tributos y si somos astutos y evitamos a los profesionales lo más que podamos, quizás podamos llegar al final. Antes quería espiarlos, pero después del baño de sangre me doy cuenta de que no me conviene nada estar en la mira de Sean. —Los otros dos chicos asintieron, ellos también habían advertido el juego del chico del cuatro con él. — Seguidamente vamos a necesitar unas alianzas eficaces. He estado mirando un poco las notas y creo que la chica del distrito nueve nos podría servir. Sacó un ocho, como Cris. En cuanto al resto, no sé, la nota más alta que he visto, aparte de las nuestras, ha sido siete. Y no sé cuales han sido verídicos o un pequeño arreglo. Así que estamos un poco a ciegas en ese asunto. —Se encogió de hombros y finalmente se levantó observando la zona con la vista, el arroyo que tenía enfrente bordeaba el bosque de una forma muy sutil y aunque podían cruzarlo fácilmente saltando sobre las piedras que lo dividían en dos, que se cruzaban entre ellos y seguían adelante, no era conveniente ya que el camino de enfrente era bastante empinado. También había varios árboles alrededor que les podrían dar cobijo y madera. Aunque sabía por experiencia lo poco conveniente que era crear una hoguera en estos parajes, atraería a los profesionales enseguida y entonces sería su fin.—Quizás, si veo la arena, tenga una breve idea de como debemos actuar a partir de ahora. —Dijo simplemente acercándose a uno de los árboles y acariciándolo con ademán estudioso, parecía fuerte, quizás aguantase su peso. Levantó la vista hacia las ramas decidido y Cris le observó con curiosidad.

—¿Sabes trepar hasta arriba?—Preguntó simplemente y él asintió con una sonrisa.

—¿Tú, no?—El chico del doce negó con la cabeza. —Lo he intentado pero, no llego más allá de las primeras ramas. Una pena estaríamos más seguros arriba de todo. —Explicó, Jack asintió e inspirando hondo fue agarrándose a las ramas y subiendo poco a poco, escogiendo las adecuadas para soportar su peso. De vez en cuando sentía un tirón en el hombro pero en general no le molestaba más de lo normal, podría resistir, cuando llegó arriba, se quedó anonadado.
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Arroyo.


Muertos revelados, los dos del seis, la chica del cinco y el del once.  Sumado a los anteriores dan diez, podéis ver la lista oficial, aquí :D

Y nada más, agradecer a los que hace tiempo votaron en la encuesta de muertes en el baño de sangre, me ayudasteis mucho, no solo porque no sabía como empezar a maquinar muertes sino porque en sí el comenzar a apuntar víctimas me ayudó a crear la historia de algunos de los vivos y enlazarlo con algunas ideas que tengo sobre la historia oficial. A partir de ahora la lista se ha acabado, (obviamente), y las muertes serán según se me antoje, algunas serán crueles, otras no tanto pero en sí espero que la aventura en la arena se les haga entretenida. También los Capítulos adquirirán otro ángulo,de hecho en el 28 os espera una sorpresa que no sé si será bien recibida. Es algo que quería probar para contar ciertas cosas y que creo que me está saliendo bastante bien. Espero que os haya gustado el Capítulo y ¡hasta pronto!

2 comentarios:

  1. Paaula*-* Vamos por partes, en primer lugar creo que tienes razón, date algo más de tiempo porque es preferible que actualices más tarde a que te quedes sin capitulos. Lo segundo es un consejo, creo que el capitulo ha sido algo largo (se me ha hecho un poco tedioso) igual podrías hacerlos un poco más cortitos (pero tu haz lo que quieras, que yo seguiré leyendo igual^^) Por lo demás, muy buen capítulo, estupendo
    Un beso:3

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  2. Me agrada mucho como escribes, y tienes razón, mejor sigue escribiendo, y si te acabas los capitulos ya valiste, mirame a mi, despues de como 4 meses publique un capitulo :o enserio, date tus tiempos y siempre ten escritos de resguardo :P
    besos^^
    wayra♥
    pd: tiene razon Ignacio, quiza un poco mas cortos, yo antes los hacía muy largos, pero para las personas que usan lentes, p.ejem. yo nos cansa mucho la vista.
    besoooooos:)
    wayra♥

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^