Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Capítulo 31: Verdades a medias

Me encantaría deciros que no voy a tardar tanto pero mentiría, se me acabaron los títulos y los capítulos van por el mismo camino. ¿La razón? Si vais mi perfil de fanfiction veréis un reto que me dio bastantes quebraderos de cabeza. Me juré no escribir nada hasta terminarlo y entre ese tiempo fui a Santiago comencé clases y estuve varios días sin wifi por estar en un piso en vez de la resi. Para que veáis lo que hace suspender. Ahora ya la tengo y así la estreno como es debido. Espero que os guste el Capítulo. :D



Capítulo 31 Verdades a medias.


William se separó de Cynthia con cierto dolor, era en esos momentos en los que el fantasma de la muerte se abatía sobre él, cuando recordaba lo frágil e inocente que era su novia y lo que supondría dejarla. Sabía que Cynthia estaría más a salvo en la Cornucopia que abajo cazando, no era solo lo por lo que le había dicho Sean, sino también, la posición estratégica del lugar, al estar en altura Cynthia podría alcanzar desde arriba a cualquiera que quisiese atacarla. Y Giannira no ganaba nada atacándola, no a estas alturas de la arena, rompería la alianza y había que ser muy estúpido como para intentar eso mientras aun quedasen doce tributos que eliminar.

Doce tributos para que Cynthia llegase a casa, incluido él mismo.

Era en lo único que se permitía pensar.

Quizás deberías quedarte con ellas. —Le confesó a Robin cuando pasó por su lado precavido, Sean inmediatamente se tensó como si aquello fuese una señal de peligro y William lo miró algo sorprendido, ¿por qué actuaba así? ¿Acaso le temía? y si sí, ¿por qué confiaba en Robin para protegerse? No tenía sentido.

El tributo del distrito dos negó con la cabeza y dijo lanzándole una mirada negra.

No soy una niñera William, si no saben defenderse, es su problema. —

Giannira sí—Intervino Sean antes de que sacase su arma, Miller les observaba muy divertida, como si aquello fuera un espectáculo muy provechoso en donde no debía intervenir. En el fondo deseaba verlos batirse pero era obvio que el chico del distrito cuatro iba a aguarle la diversión. —Y Cynthia también, solo tienes que sacar un arma contra ella y te disparará, es lo que le dije que hiciera. —Lo observó algo sorprendido pero finalmente un gesto de alivio se deslizó por todo su rostro, estaría bien, todo estaría bien mientras ella estuviera bien.

Así que lo dejó estar y decidió partir, confiaba en Sean de todos modos, el chico del distrito cuatro parecía estar vinculado a su compañera de distrito, pues recordaba como le había susurrado, en voz casi inaudible antes de quedarse con Cynthia anoche, que si Giannira sufría algún daño a sus manos este repercutiría en Cynthia.

Era por eso que no había tocado a Giannira a pesar de tener la sensación de que les había traicionado, tenía miedo, Sean podía ser un crío pero era un crío muy listo.

Y siéndolo, si dejaba a Giannira allí era porque confiaba en que iba a estar bien. Las dos estarían bien.


Sean se abstuvo de soltar un suspiro aliviado al ver que Robin en realidad les acompañaba, igual se pasaba de precavido pero no se fiaba de que estaría bien en un grupo en el que estuviesen solos William Miller y él. No era estúpido, la tributo del distrito dos se llevaba bien con el uno, no le costaría convencerlo de que le hiciese daño una vez que Jack muriese; (pues esa era la razón por la que William le había pedido que les acompañase, él era el único del cual el chico del distrito siete no sabía nada); bajo la premisa de que cualquier cosa era necesaria para que Cynthia viviese.

Evidentemente podría cortar todo esto de raíz y confiarle a William el trato con su chica pero antes era mejor comprobar si funcionaba el juego, ver si tenían una oportunidad de llegar al gran final fuera cual fuera este y aplicarla. No podía dejar nada al azar.

También, tenía que admitirlo, le favorecería mucho que la relación entre Cynthia y William se fragmentase, les quitaría patrocinadores y por ello chances de ganar.

Todos serían para él.

Justo como todo debía coordinarse incluso aunque muriese.

Nadie me olvidará jamás.” Pensó mientras jugueteaba con una de las brillantes hojas de los árboles del bosque en el que se adentraban. Finnick le había recomendado que estuviese atento a las señales de la arena, quizás entre ellas se encontrase la ayuda que necesitaban, la mano de aquella vigilante, seguramente, aunque él ya no se fiaba de nada. “Ni en mi distrito, ni en el Capitolio, seré fuerte, seré valeroso, y al final las cosas cambiarán. Solo tengo que llegar al final” Sonrió siniestramente pensando en sus propios planes, cuando la vista de Robin se topó con la suya y el tributo del distrito dos suspiró aburrido.

¿Soy el único que se pregunta por qué el Capitolio quiere rodearnos de brillo este año? —Comentó a nadie en particular. —Resulta confuso.

Quién sabe, quizás quieran convertirnos en hadas. —Sean sonrió nada más oír las carcajadas poco discretas de Robin, seguro que en el Capitolio se estarían divirtiendo lo suyo con esto. William también sofocó una carcajada, pero en el momento en que Miller le fulminó con la mirada se moderó y dijo:

O quizás deberías dejar de jugar y tomarte esto un poco más en serio, recuerda que estás en la arena, no en tu casa. —Uno de los brillos pareció desprenderse, era una luciérnaga y volaba, volaba hasta las cuevas...

Quizás lo que haya allí no sean piedras preciosas precisamente.” pensó.

¡Oh vamos!, no te enfades, Will. Solo intento suavizar el golpe.— Se disculpó adelantándose a donde estaba el chico del distrito uno. —No voy a ganar patrocinadores comportándome como si estuviera en un maldito funeral, por más que esto se le parezca. —La última frase la dijo casi en un susurro y Miller lo fulminó con la mirada apresurándose como si tuviera mucha prisa por cazar a esa “ardillita” y él la peste. William tenía la teoría de que era un tributo, sino Giannira no lo ocultaría. Y ella, en su mente, maldecía a la chica del cuatro y pensaba en quién podría ser, cuales tributos sabrían trepar a los árboles y saltar a alta velocidad, la chica del siete, quizás, pero ya estaba muerta, aunque no su compañero de distrito. También la del ocho era muy ágil, o quizás la del once.

Sea cual sea sería un entretenido juguete y quizás sus gritos amedrentarían a ese idiota para siempre.” Pensó observando al tributo del distrito cuatro, quién le enviaba una mirada burlona antes de concentrarse de nuevo en William para preguntarle algo que le interesaba aun más que los juegos del Capitolio.

Hablando de suavizar, ¿me puedes decir como haces para disfrutar de todo esto? Cynthia es incapaz.—No hacía falta que se lo jurara, William aun tenía la última discusión fresca en su mente, las fuertes acusaciones de su chica sobre su actuación en los juegos...¿Tenía razón acaso? En cualquier caso él solo tenía una cosa clara sobre la situación:

Cynthia se pasa la vida pensando en el camino Sean, yo no, el fin justifica los medios y mi fin es que salga viva de allí. —Explicó, era su objetivo e iba a hacer lo que sea para cumplirlo. El chico del cuatro lo observó brevemente interesado y finalmente asintió. —Quizás deberías hacerlo tu también. —Recomendó, pues aun recordaba los hombros caídos de Sean durante el baño de sangre, era letal pero cada gesto suyo daba a entender que estaba obligado y eso no era lógico en un profesional tan decidido como él.

Gracias, pero prefiero darle a entender a mi distrito que no tengo muchas opciones, me ayuda a no sentirme culpable. —Sonrió desafiante cuando la luz de su linterna pareció revelar algo en el suelo, señales de tierra removida, del paso de alguien...Podría ignorarlo pero decidió que era mejor no dar a entender sus preferencias tan pronto. Nolan no iba a ganar de todos modos.

Vaya, vaya, vaya...—Comentó agachándose para observar la zona de más cerca, recogió una rama rota y comenzó a girarla sobre el suelo. —Muy astuto Nolan, la mejor solución es no dejar de moverse.—


Repitéme aquello de las cualidades de los tributos. —Le pidió amablemente Cris a Jack, había pasado casi un día completo desde aquella noche en la que estuvieron a punto de cogerlos y los recuerdos de entonces se mantenían evidentes en su andar cauteloso e intranquilo. Finalmente habían decidido seguir el plan de Jack y dirigirse a la pradera, era lo mejor que tenían por ahora. Así que ahí estaban, avanzando tras las sombras de los árboles guiados unicamente por la luz de la linterna que ahora sostenía este. El día estaba cada vez más oscuro y no estaban seguros del camino pero cuanto más lejos estuvieran de los profesionales mejor. El chico del siete levantó la cabeza de la maleza que tenía ante sus pies hacia su compañero de al lado con curiosidad. Atrás los seguía Nolan no muy seguro de sí mismo, no dejaba de repetirse la breve conversación con la chica del distrito 11 y sus señales. Aquel cuatro, un indicador que le confundía e intrigaba a la vez.

Sabía lo que significaba. Pero, ¿de verdad podía confiar en ellos?, ¿en él? No parecía importarle mucho su persona cuando le vio en el baño de sangre. De hecho, prácticamente había estado a punto de rebanarle el cuello con una de sus hachas; y aun no se le había olvidado el interés que relucía en sus ojos al verle batallar con William. Era como si aquello solo fuese un espectáculo para él. Y lo confundía ¿Hasta cual extremo era esto un juego para Sean? ¿De que parte estaba realmente? No dejaba de repetirse aquellos breves encuentros que habían tenido, a lo largo de los juegos, en busca de un patrón...

Inicialmente, el primer día de entrenamiento, una simple casualidad, lo había encontrado junto a su compañera de distrito al bajar del ascensor. Y casi podría jurar que había sido el primer y único tributo en sospechar que aquellos dos no se odiaban. La forma de Giannira de mirar a Sean mientras ellos entablaban amistad, como si temiese por él. Le había contado tantos secretos.

Tú también puedes hacerlo, ¿sabes? Aprovecharte del público un poco, convencerlos de que puedes ganar aunque sea mentira y luego seguir luchando por nosotros. El modo lo decides tú”

Aquella era la última frase que le había dicho aquel día, induciéndole a jugar, y lo cierto es que ansiaba hacerlo, aprovechar la ventaja indeseada que le había proporcionado el mirar a Cynthia en el desfile. Pero cada vez que pensaba en ella, en su inocencia y bondad...Se rebelaban sus sentimientos, el amor único y verdadero. El único obstáculo contra el que no sabía luchar.

No podía hacerle daño, sería como hacérselo a si mismo.

Y al mismo tiempo había cedido, a su manera, pero lo había hecho, y la auténtica razón, era aquello que lo hacía dudar si confiar o no en él: Una verdad tan aplastante como aterradora, lo que le había dicho al segundo día de entrenamiento, cuando el verle hacer lo que quisiera, actuar como un niño en vez de un asesino, le había hecho acercarse a él...

Es una estrategia para las cámaras, Nolan. Tú también deberías buscar una, esta gente es vil, ¿sabías?”

Aun recordaba la sonrisa que le había lanzado, como si fuera un autentico ganador, y le había convencido. No quería morir entre terribles sufrimientos. Había cedido, lanzado aquella bomba en las entrevistas, a pesar del daño que le haría a ella verles batirse. Lo había hecho, gracias a él, y precisamente ese era el problema.

Se parecían tanto que daba miedo.

Y aun así, a pesar de todo, seguía sin saber a que jugaba Sean. Si podía considerarlo amigo o enemigo, le hablaba como lo primero, pero hacía parte del grupo de lo segundo.

No, lo sabía, no encontraba ningún patrón en sus acciones que le indicase una cosa u otra, y aquello hacía que no dejase de darle vueltas a cada señal, el no saber...


¿Para que necesitas que lo diga en voz alta? Ya te lo he ido delineando durante el entrenamiento, en el Capitolio, todos tenemos un juego. —Interrogó Jack con parsimonia, Nolan sonrió.

¡Oh vamos!—Expresó él, interviniendo —Te servirá para entretenerte, aparte, estoy seguro de que a los patrocinadores les encantará oír palabra por palabra todo lo que sabes. Puede que incluso los convenza de proporcionarte un mapa detallado de la arena, o tal vez la ubicación de Maika. —Jack lo observó confuso.

¿Maika?—Preguntó, el tributo del distrito ocho lo observó algo indignado, ¿de verdad se había molestado en memorizar sus cualidades pero no su nombre? Resultaba ofensivo, como si aquella chica no fuese más que una pieza en su juego personal.

La tributo del distrito nueve. —murmuró. —Me parece indignante que sepas lo fuerte y dura que parece ante los demás, pero no su nombre. También son personas, ¿sabes?—El tributo del distrito siete lo fulminó con la mirada ante la acusación y Cris los observó cauteloso, no era la última vez que los veía discutir entre ellos en el centro, pero en la arena, aquello podría ser peligroso. Finalmente Jack suspiró.

Lo sé. —Admitió. —Pero me resulta más fácil tratarlos como objetivos a eliminar si los observo desde un enfoque menos personal, perdona. —Se disculpó Jack intranquilo, tenía que darle la razón a Nolan, no era justo que los tratasen así pero aquello no iba a solucionar la situación, no iba a permitirle vivir.

Nolan negó con la cabeza.

No te preocupes, no estoy enfadado contigo. —Afirmó destensándose por completo, era una tontería enfadarse por eso, Jack no tenía la culpa de nada aquí. —Continua. —El tributo del distrito siete lo observó confuso, seguidamente sacudió la cabeza y se dirigió a sus interlocutores, pausadamente, recordando que probablemente medio Capitolio los estaría observando ahora. Nolan tenía parte de razón, necesitaba mostrar que aquello que había insinuado tras la entrevista era verdad, era la única manera de mantener sus patrocinadores, mientras no encontrase el valor de matar.

En cualquier caso tienes razón Nolan, necesitamos apoyo si queremos ganar. La tributo del distrito nueve, como dije, es una alianza a considerar. Es fuerte, atlética y tiene la suficiente desconfianza como para no haberse molestado en simpatizar con nadie aparte de su hermano, durante los juegos. Nos ayudará si la convencemos de que puede ganar y vengarle, ahora que él está muerto. Sino habría que eliminarla, supongo, también es bastante peligrosa. El chico del cinco, en cambio resulta un poco inútil. Pues al margen de ser de los primeros en huir del baño de sangre, con apenas una mochila, no ha hecho mucho. Sospecho que planea mantenerse oculto durante todo el juego, esperando que lo olviden y así mantenerse vivo hasta el final, el problema es que si luego no tiene el suficiente valor como para alzar un arma y matar no va a conseguir nada. Tu mentor hizo algo así, ¿verdad Nolan? —El chico del ocho asintió.

Sí. —Reconoció. —Pero a lo largo del juego el Capitolio fue averiguando que lo sabía todo sobre los otros tributos: objetivos, habilidades, rutas de caza,...Consiguió ocultarse efectivamente de los profesionales hasta que solo quedó uno y los vigilantes les obligaron a juntarse. Fue entonces cuando demostró su valía, el que, aunque no hubiera luchado en su vida, lo sabía todo sobre su rival. Venció en apenas unos minutos.—Nolan sonrió orgulloso de lo que había representado su mentor en su momento, vencer sin apenas matar tributos sería indignante para el Capitolio pero para él y su distrito significaba valor e inteligencia. Podría resultar una buena esperanza si no se hubiese conformado con salir de la arena y vivir en paz y riquezas el resto de su vida. Aunque lo cierto es que tampoco tenía la fama suficiente para que le siguiesen, ni el Capitolio, ni el resto de distritos.

Buena estrategia. —Reconoció Jack sonriendo también. —Cuando vi que no me querían en los profesionales planeé hacer algo parecido, pero no tenía claro como hacer para conocerlo todo sobre ellos y evitar que me atrapen a la vez. Espiarlos es peligroso, me di cuenta ayer, aunque reconozco que alguien como la chica del distrito once nos sería útil. ¿Que te dijo, por cierto?—La chica del distrito once era bastante rápida y ágil, le intrigaba aquella habilidad que tenía para columpiarse sobre las ramas como si fuese una especie de mono. Pocos tributos podrían alcanzarla así y ella podía observarlos a todos...

Quizás te ayude a vivir

Nolan sacudió la cabeza quitándose de la mente esas ilusiones vanas que le habían surgido al mencionar Jack a Jara. ¿En qué demonios estaba pensando?, el chico del cuatro quería vivir.

Nada importante, no te preocupes. Sigue hablando. —Se salió por la tangente con una sonrisa, para no tener que manifestar en voz alta sus sospechas sobre los demás tributos y menos sobre los profesionales. No quería hablar de Sean y menos de Cynthia, no quería hablar de sus sentimientos personales, no era el momento.

Jack arqueó una ceja escéptico pero lo dejó estar, si algo tenía Nolan de valorable era su corazón rebelde y la capacidad para eludir cada intento de manipulación por parte suya, no iba a sonsacarle nada. Abrió la boca para seguir su monólogo pero entonces los frenó un grito.

Y por su voz aguda casi podría perjurar que se trataba de Annabelle.
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Las cosas se ponen movidas, ¿eh? Tanta tranquilidad comenzaba a cansar. Edito esto para anunciar que estoy participando en un projecto Nouvookes una página nueva para subir historias que será lanzada a finales de mes. Si les envías una copia de tu historia con los datos que piden, antes de ese tiempo, esté como esté (terminada, comenzada, en proceso...) te hacen una portada. Mirad la mía! *O*
(¿a qué mola? jajaja Cynthia está perfecta *-*)



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