Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

domingo, 4 de enero de 2015

Capítulo 25: Inicio de juego

Hooola, ¡Buenas noches! En estas naviestudades (las llamo así porque yo debo estudiar, estúpidos examenes que situó el nuevo plan para después de reyes ¬¬) tengo dos novedades importantes, tres si contamos el Capítulo. ¡Primera!: he cambiado la banda sonora con un montón de canciones ya sean de Los juegos del Hambre, En llamas, o Sinsajo. ¡Segunda!: he recibido un correo de Némesis, alias Annie Hawthorne, escritora de un Capullo de Esperanza, la historia de la nieta rebelde de la familia Snow con este Banner:
¿No es hermoso? A mi me encanta, William y Cynthia están espléndidos y fijaté hasta tiene pinta de malote el chico. Usadlo como querais, portado, indice banner, yo por ahora lo dejo aquí :)





Y Por Ultimo, el Capítulo, sí, él Capítulo: este Capítulo es basado en una escena que tenía pensada ya desde el inicio de la historia, una pequeña idea que me surgió al leer los juegos del hambre, algo que vio Katniss en unos juegos y que debió de resultar sorprendente, ¿a que me refiero? Pues a esto:



Las minas se activan con la presión y no tiene que ser una presión muy grande. Un año a una chica se le cayo su símbolo, una pelotita de madera, cuando todavía estaba en la plataforma y tuvieron que raspar sus restos del suelo. […] (Katniss Everdeen; Los juegos del hambre; Capítulo16; p.234)


Capítulo 25 : Inicio de juego.


Sesenta segundos, eso era lo que tenían los tributos para observar la arena y calcular su próximo movimiento antes de que los matasen. Sesenta segundos para esperar, para prepararse, para relajarse. Cynthia inspiró hondo observando a su alrededor y comprendiendo las palabras de Knight mientras le ponía el traje, estaban en una zona alta, lo veía por los caminos de salida que se definían desde su plataforma hasta lejos de la Cornucopia, casi todos acababan en pendiente y hasta uno de ellos en una especie de acantilado por donde bajaba la cascada de un rió que cruzaba la Cornucopia de cabo a rabo. Posiblemente, la única fuente de agua potable de toda la arena, ¿o no? Puede que todo aquello fuese una trampa, que esa agua fuese venenosa, que lo único seguro se encontrase en las mochilas dispuestas alrededor de la Cornucopia. Esperaba que no, sería horrible. Rápidamente centró la mirada en la Cornucopia, ese cuerno dorado que le esperaba en el centro de las veinticuatro plataformas de los tributos. Ahora mismo lo último que tenía que preocuparse era de la arena, ella no era un tributo normal, no tenía que escapar, era una profesional, tenía que correr, tenía que luchar, tenía que matar. Pero, ¿realmente sería capaz?

William inspiró hondo intentando nivelarse un poco, sentía las ganas de matar y divertirse como algo propio de él. Sobre todo desde que había decidido tratar esto como un juego más. Bien sabía que no lo era pero, ¿acaso importaba? Rápidamente centró la mirada en la Cornucopia, allí, en su interior, había un montón de armas, a cada cual más mortífera. Espadas, mazas, cuchillos, las estrellas de Miller, un cinturón de hachas y, finalmente, una pequeña ballesta y un Tridente. Todos tenían una oportunidad aquí, una oportunidad de triunfar.


Jack suspiró desde su plataforma apartando la vista de las hachas, ¿le hacían falta?, sí, ¿eran tentadoras?, también, pero correr hacia la Cornucopia era una muerte segura. No era tan ágil como para alcanzarla sin sufrir ningún rasguño, ni menos, como le había dicho su mentor al despedirse, tan fuerte como para sobrevivir de hacerlo. Cualquiera de los profesionales podría matarlo de un suspiro, incluida Cynthia. Inspiró hondo relajándose un poco y observó la zona, no había forma de no bajar, todos los caminos acababan cuesta abajo, no es que le importase mucho, pero le ponían en desventaja frente a los profesionales de largas distancias, como la chica del distrito dos que observaba los discos dentados y estrellas, que se había pasado lanzando en los entrenamientos, con una sonrisa que le daba algo de miedo. La sonrisa de una asesina a sangre fría, al igual que William, aunque en ese caso, su mirada se centraba en las mazas. Definitivamente iba tener que tener cuidado con esos dos en la arena, era obvio que se iban a concentrar en matar a todo lo se meneaba. Inspiró hondo y se concentró en olvidar el miedo y localizar a Cris, Nolan iba a morir en la Cornucopia, seguro, pero el tributo del doce aun tenía una esperanza si corría lejos del terreno de batalla. Los dos tenían una oportunidad si lo hacían. Si huían de allí cuanto antes, al igual que la mayor parte de tributos de los distritos desfavorecidos.


Pero no todos los tributos pensaban igual, Nolan se hallaba decidido, valiente y resuelto, tenía un objetivo claro, luchar pero no por si mismo, no por su vida, esa le daba como menos igual, si podía sobrevivir, lo haría, pero no siguiendo sus reglas. Era eso lo que había venido a hacer aquí. Por eso se hallaba confiado, por eso se hallaba tranquilo, por eso se hallaba resuelto y inquebrantable. Sabía que era algo que podía hacer. Rápidamente desvió la mirada hacia la Cornucopia dubitativo, sabía perfectamente que era lo suficientemente fuerte para ello, pero también sabía, desde que había sacado ese diez, que los profesionales abogarían por matarlo en cuanto se acercase. No podía arriesgarse así, aparte, tampoco lo necesitaba, sus armas no estaban tan lejos de lo que esperaba, las veía allí en la zona media de la Cornucopia, trampas y redes principalmente, pero también algunas dagas, eran esos utensilios los que utilizaba para robar en su distrito y lo único que necesitaba aquí. Lentamente sonrió, estos juegos se iban a poner genial, el Capitolio no sabía lo que hacía al poner rebeldes en la arena, definitivamente no. Quizás acabasen con él pero, ¿y con su espíritu? ¿Con su resolución? ¿Con su mensaje? Observó a los tributos, Cynthia estaba decidida, lo notaba en su mirada, al igual que Sean, decidido, valiente y sonriente. Este le dirigió una mirada cómplice y la sonrisa de Nolan se amplió, una pena que fuese profesional le encantaría hacer equipo con él. Su compañera de distrito, en cambio, estaba aterrada, pero en el momento en que el chico le sonrió señalándole el tridente; y poco después la arena; asintió relajándose de una forma tan automática que parecía mentira que esos dos se hubiesen pasado los juegos nivelándose y compitiendo entre ellos. Estaba claro que había algo entre ellos. Los otros profesionales prefirió no mirarlos, ninguno de ellos le caía bien y menos William. En cuanto a los otros tributos la mayoría de ellos se hallaban inseguros, excepto Jack, quién ya observaba el terreno rocoso en que se hallaban buscando la mejor forma de escapar y, seguramente, Cris, aunque este último no lo veía ya que se hallaba tras la Cornucopia. Instintivamente pensó en Annabelle, su amiga en esta contienda, la veía allí a unas cuatro o cinco plataformas de él, nerviosa y temerosa, pero aun así decidida a no rendirse, como él le había dicho al despedirse de ella y de sus mentores. Se preguntó si podría ayudarla un poco, no pidiéndole alianza, aunque si ella quería también estaba dispuesto, simplemente cooperar, ayudarle a coger utensilios que le permitiesen sobrevivir y llegar a lo más lejos posible, al igual que él. No era mal plan y no le costaría nada, solo salir al mismo tiempo.


Estaba aterrada, sabía perfectamente que no debería estarlo, que en el momento en que había subido a la plataforma con solo doce años se había sellado su destino. Que debería no solo aceptar su muerte, porque bien sabía que no iba sobrevivir, sino afrontarla con resolución. Pero no podía hacerlo, no podía tranquilizarse, tenía miedo, mucho miedo, no dejaba de lanzar la pelota al aire y atraparla en un intento inútil de calmarse y asumir lo que venía. ¿De que sirve luchar si sabes que no vas a sobrevivir? ¿De qué sirve sonreír y mostrarte resuelta a algo que sabes que no vas a cumplir? ¿Que no vas a conseguir por más que quieras? ¿No sería mejor rendirse? ¿Dejarlo estar? Al fin y al cabo había disfrutado como nunca, evidentemente no creía que mereciese morir, no quería hacerlo, pero aquello no era su elección. Suspiró y bajó el rostro dubitativa, vio que Jack intentaba animarla, infundirle valor, pero, ¿de qué iba a servir? Sabía perfectamente la respuesta, de nada. Seguidamente levantó la mirada al contador, quedaban pocos segundos, tenía que pensar, tenía que decidir, luchar por vivir o...La respuesta le vino tan rápido como si lo hubiera planeado y sin pensar dejó caer la pelota en un gesto casual e inesperado, precipitando-la al suelo, haciéndola caer, chocar contra él y explotar la mina que se hallaba frente a su plataforma, justo antes de que sonara el gong...

Los sexagésimo sextos juegos acababan de empezar.


La sacudida que provocó la explosión en los lugares más cercanos, sorprendió a todos, Giannira inspiró hondo en un intento de olvidar su miedo y se echó a correr. Había una razón obvia por la que estaba asustada y no era por el baño de sangre en sí, ni la muerte, aunque ella, al contrario de los demás profesionales, sí que la concebía, lejana, pero la concebía; desde pequeña siempre había tenido miedo a las alturas. La plataforma de elección, había podido asumirla gracias a Sean, ese chico valiente e inteligente que le había dado la mano sin vacilar, sin importarle que dentro de una semana serían enemigos. No estaba segura de lo que sentía por él pero dudaba mucho de que pudiera matarle. Eran demasiado cercanos. Y en el tejado y en el aerodeslizador, su estilista había hecho lo posible por reconfortarla, pero ahora estaba sola en aquella montaña y el miedo amenazaba con destruirla, siguió corriendo intentando ignorarlo. Ella no era una chica normal, era una profesional, no podía mostrar miedo, ni ante la muerte, ni ante nada. Apurando el paso llegó a la Cornucopia la primera y asió el tridente, era obvio porque este estaba aquí, Finnick, él, lo había conseguido, había abogado por los dos en esta contienda. Les había dado una oportunidad, ahora solo tenían que demostrar que eran dignos de ella.

—¡¡Oh, Finnick!!—Suspiró en voz baja y ensayó el arma lanzándola cara una de las plataformas más próximas al lugar de la explosión, despertando a unos cuantos tributos, incluido a Jack quién la miró algo incrédulo y asustado pero ella simplemente le sonrió animándole. El chico del distrito siete le sonrió agradecido y rápidamente echó a correr lejos de la contienda, no sabía porque Giannira había hecho eso pero quizás pudiese sacarle provecho después. En su interior aun albergaba la idea de espiar a los profesionales y utilizarla a ella sería simple y llanamente fácil.

—¿Por qué has hecho eso?—Dijo Cynthia llegando a junto de ella y rápidamente comenzó a armarse con la ballesta intentando no pensar mucho en lo que estaba haciendo, en que se estaba armando para matar. Definitivamente estos juegos iban a ser horribles para ella pero como le había dicho Knight, no debía mostrar miedo si quería demostrar que podía ganar. La chica del distrito cuatro la observó asustada pero al ver que no alzaba el arma contra ella suspiró aliviada y dijo:

—Porque creo que es el único que puede vencer a mi compañero de distrito. El primer día intentó acercarse a nosotros, ¿sabes? Primero intentó acercarse a las hachas y luego simpatizar conmigo. No creo que lo haya hecho por estupidez y menos que su siete sea verídico. La cuestión es, ¿podrá salir de la Cornucopia?—Cynthia la observó algo sorprendida, ni siquiera se había fijado en esos detalles, Giannira se había pasado los juegos intentando seducir a todo el mundo y si bien era cierto que los había visto hablar, creía que ella se había acercado a él, no al revés. Pero la chica del distrito cuatro le hizo un gesto de silencio y ella asintió. No le apetecía pelearse con sus aliados ahora. Justo en ese momento llegó otro tributo a junto de ellos, la chica del distrito dos que empezó a armarse con saña sin darle la más mínima importancia a lo que hacían ellas. A Cynthia le asustaba su ansia y no pudo evitar compadecerse de los tributos que acabarían en sus manos, estaba claro que no iba a ser nada clemente por más que fuesen seres humanos como ella. Seguidamente llegó otra chica junto a ellos, la tributo del distrito diez y Miller, sin vacilar, lanzó un disco cortándole el cuello, justo en el momento en que llegaban William y los otros dos chicos. El baño de sangre acababa de comenzar.
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Inicio de los juegos y ya tenemos dos muertes que lamentar RIP Melania, al menos escogiste tu muerte (vale, soy cruel, me la cargué yo pero en fin alguien tiene que caer y no tenía el corazón como para hacerla sufrir.) RIP chica sin nombre del diez, ¿recordáis las encuestas que hice hace muchísimo tiempo sobre que tributos preferiríais ver morir en el baño de sangre?, pues ella fue la más votada. Dentro de nada podreís consultar las muertes en la lista de tributos, así tendréis una breve idea de cuantos concursantes quedan.

Nota antes de irme: ¿os habéis fijado en el fondo del blog, ese saliente que va hasta el fondo? Pues ahí iría la cascada, el resto de la arena la veréis en Capítulos venideros, espero que os guste y ¡Felices vacaciones! Para los que las tengais. :D 

6 comentarios:

  1. Paulaa!
    Omfg, que inicio tan guay!! Y lo de la chica esa, Melania, ha sido muchísimo mejor que como me lo imaginaba al leer LJDH^^ Todo ha sido genial y bueno, ojalá Cynthia dejase a los profesionales para irse con Jack, sería *--* Sigue pronto porfavoor, tengo unas ganas enormes de leer el final del baño de sangre:3

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    1. Me alegro de que te guste, eso es lo que buscaba, ¡sorpresa! Evidentemente en THG no imaginaron poniéndola sucidándose pero preferí eso a ponerla torpe del todo. Tengo demasiados buenos Sentimientos xD. Y ains...Cynthia, todo sería maravilloso si nuestros pributos siguiesen su propio cuento de hadas, pero me temo que eso no va a pasar, Cynthia se debe a su supervivencua y por ahora esta parece esta con William. Acabo de publicar el siguiente, por si te interesa continuar. :)

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  2. eym tu si que publicas caps:c yo soy bein popo para eso :( ya queremos siguiente capi xd
    besos
    wayra♥

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    1. Tampoco te desvalorices, todos tenemos nuestras épocas buenas y malas. También salienta el hecho de que tu tienes un personaje canon que manejar, una historia ya dicha que debes arreglar a tu manera, mientras que yo tengo todos unos juegos que inventar. Cambia xD
      El Capítulo ya está, gracias por comentar :)

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^