Tributos

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Capítulo 43: Punto determinante

Como hoy también mis emociones jugaron a la montaña rusa subiré el siguiente Capítulo, aviso sobre dos cosas, la primera es un poco caótico ...

sábado, 24 de enero de 2015

Capítulo 26: Baño de sangre.

Acabada la temporada de exámenes, me dispongo a actualizar. (que por cierto, es la entrada nº 71 y aun me quedan 4 o 5 Capítulos por publicar y varios por escribir, estoy flipando xD) Este Capítulo es muy diferente a los demás, no me disgusta pero tampoco me convence del todo. Es que para ser un baño de sangre, hay poca sangre xD. Pero todo tiene su importancia, los pensamientos de los tributos incluidos. Hablando de eso, ¿recordáis aquel Capítulo en el que Cynthia y William se pusieron a discutir porque ella lo encontró hablando con Sean? En este Capítulo se nos da una pista de lo que pasó en realidad y creédme no todos los tributos son ángeles a la hora de sopesar sobrevivir. ¡Hasta pronto!





Capítulo 26. Baño de sangre


William llegó a la Cornucopia casi eufórico, le había encantado la explosión. Estando, como estaba, bien lejos de los tributos del siete, no le había afectado mucho físicamente, pero rápidamente había visto que algunos tributos se habían desestabilizado y si estos estaban impresionados le sería más fácil matarlos. Se hallaba confiado; confiado, excitado y emocionado. Al principio había intentado nivelarse pero rápidamente Miller le había susurrado que cuanto más malos sentimientos tuviera, mejor le saldrían los juegos y simplemente se dejó llevar. Siempre había soñado con participar en unos juegos del hambre, pero ese sueño había quedado fácilmente desistido cuando la conoció a ella, a Cynthia, no podía simplemente alejarse de ella en busca de gloria y fama. No le parecía correcto dejarla desprotegida por eso, por más que le gustase realmente. Ella le importaba más que los juegos. Sin embargo ahora, dos años después de conocerla, aquí se hallaba, si Cynthia no estuviese en la arena con él, se sentiría en la gloria.

—Dos menos. —Canturreó Miller toda excitada, celebrando también la muerte de la tributo del siete. —Quedan veintidós— William se echó a reír con ganas ante la mirada incrédula de Cynthia. Le encantaba esta chica, su emoción, diversión, y asimilación era tan parecida a la suya que casi chocaba. Le ayudaba a tratar esto como el juego que era y aquello era muy favorecedor.

—Bueno, algunos tributos son bastante idiotas.—Declaró burlón y Cynthia no pudo evitar fulminarle con la mirada ¿Como demonios podía estar tan excitado? Miller y Robin era normal, vivían entre agentes de la paz y estos prácticamente no tenían sentimientos, al igual que el Capitolio, pero él...¿En qué tipo de monstruo se estaba convirtiendo por ella?

—¡Están desesperados William!—protestó sorprendiéndoles a todos y se situó ante él intentando hacerlo razonar con voz cautelosa. —Ellos no quieren estar aquí, lo sabes tan bien como yo. —Pero el chico negó con la cabeza brevemente molesto por su actitud.

—No empieces, ¿vale?—Le regañó sosteniéndole la mirada realmente crítico. —Recuerda que ya no estamos en nuestro distrito, aquí todos deben morir para que ganes y cuanto antes lo asumas, mejor. —Dijo en voz tajante y gélida y ella se estremeció pero finalmente asintió, intimidada por la mirada del chico rubio, cuando la voz clara de Sean les interrumpió.

—¡¿No tienes gente a la que matar?!—Levantó la mirada incrédulo hacia el chico del distrito cuatro viendo que este sostenía el hombro de Cynthia en un ademán claramente protector. Era la primera vez que Sean le hacía frente, durante los juegos había estado muy dócil, demasiado a su gusto, parecía más interesado en hacer amigos que en comportarse como un verdadero profesional. Pero en fin, allá él.

Robin decidido y armado tiró de él hacia afuera de la Cornucopia y William se dejó llevar dejándolo estar, no era momento de pelearse con sus aliados, ahora. Sean tenía razón, tenía gente a la que matar. Cuantos más tributos se quitase de encima hoy, mejor le saldrían los juegos, lo sabía muy bien.

—¡Tributos por aquí, tributos por allá, uno, dos tres cuatro. K.O!—Miller canturreaba una tétrica cancióncilla muy alegre mientras lanzaba sus estrellas hacia los tributos, haciendo que William y Robin se rieran con ganas.

—¡Estás loca!—Acusó el chico del distrito uno encantado y al verlo el chico del distrito dos sonrió. Durante los juegos William le había caído algo mal porque lo veía como un sentimental más de esta contienda, pero ahora veía que no. La única que le importaba era su compañera de distrito, los demás podría matarlos sin vacilar. —¡Estás simple y llanamente loca!—Ella le sonrió como si le hubiera dedicado un cumplido y siguió lanzando como si nada. William y Robin no tardaron mucho en tomar ejemplo y se lanzaron a matar tributos, la primera en caer fue la chica del distrito tres, luego su compañero de distrito y el chico del distrito uno, al ver el miedo en sus rostros, y en el de los demás tributos que no podían evitar mirar, ligeramente sonrió. Este juego le iba a gustar.




Cynthia observó a Sean realmente atónita, ¿la acababa de defender? Cada vez tenía menos ganas de matarlo, por más que debiera.

—Sean...—Articuló en un susurro cuanto este la soltó ya más relajado, William tenía razón, cuanto antes asumiese esto y matase como los demás, mejor, era la única forma de ganar aquí. Pero el chico del distrito cuatro negó con la cabeza.

—No, ya te lo dije Cynthia, no controles tus sentimientos aquí. Utilízalos para ganar. —Remató sonriéndole encantador, a ella y a su compañera de distrito, la cual asintió suspirando. Cynthia los observó realmente atónita, creía que esos dos se odiaban, no se querían. Seguidamente Sean suspiró.

—En fin. —Declaró resignado y avanzó hacia las hachas armándose con tranquilidad y reticencia. —Esto me gusta tan poco como a ti, pero si quiero mantener mis patrocinadores tendré que mostrarme capaz de ganar así que, no me odiéis mucho ahí fuera, ¿vale?—Les guiñó un ojo y rápidamente salió de la Cornucopia. Giannira y Cynthia asintieron y decidieron salir ellas también, no podían resguardarse en la Cornucopia para siempre, no era una actitud correcta en una profesional. Cynthia inspiró hondo y ensayó la ballesta disparando a una de las zonas de la Cornucopia, era pequeña pero sencillamente fácil de asir y manejar. Seguidamente levantó la mirada hacia los tributos dubitativa, podía perfectamente alcanzarles desde aquí pero no se sentía capaz de hacerlo, no eran más que niños asustados que huían de ellos, no podía hacer eso. Suspiró y bajó la cabeza avergonzada, ¿como pretendía ganar estos juegos si era incapaz de matar? Era imposible. Pero la chica del distrito cuatro le sostuvo el brazo comprensiva.

—No es tan fácil, ¿verdad? —Le preguntó y ella asintió. —¿Por qué te crees que utilizo a Robin y a Sean?—Señaló a los dos chicos con el dedo, Robin parecía una maquina de matar, prácticamente sin sentimientos, al igual que William, lo cual le hizo odiarle aun más, ya que él, aun por encima, disfrutaba. En cambio, Sean se mostraba más plácido. Por la inclinación de sus hombros y el hecho de que se negaba completamente a mirar a los tributos a la cara mientras lanzaba, era obvio que no disfrutaba, pero en cambio era simple y llanamente letal. Acorralaba a los tributos con astucia, tapándole fácilmente todas las salidas posibles. Vio que Robin y William le observaban simple y llanamente sorprendidos, al igual que ella, ¿como demonios ese chico había sacado un nueve? Era prácticamente imposible que lo hiciese con esa habilidad.

No deberías fiarte de las notas Cynthia, siempre se pueden arreglar.” La voz clara y firme de Sean sonó en su mente y recordó su conversación en el tejado, aceptaría su alianza si no fuese porque dudaba mucho de que pudiera matarle por más que debiera. No se sentía capaz de hacerle esto a Finnick. Aparte Sean y ella tenían las mismas oportunidades de vencer de lejos, pero de cerca...


William sacudió la cabeza completamente perplejo, iba por el cuarto tributo cuando Robin había articulado algo así como, “¿como demonios puede ser Sean tan habíl?”, muy asustado, y él había levantado el rostro con intención de tranquilizarlo un poco. Sean había sacado un nueve, no podía ser muy habíl. Pero al hacerlo no había podido evitar quedarse literalmente sorprendido al ver a Sean acorralando a los tributos desde lejos y alcanzándoles, a pesar de que juraría que la mayoría de las veces ni siquiera los miraba. A lo lejos pudo atisbar a Jack mirándolo con auténtico miedo, en el tejado los dos habían coincidido en que Sean no era más que un idiota sin posibilidades de sobrevivir. Era obvio que el chico del cuatro los había engañado a los dos, a ellos y a todos los tributos de los juegos. Finnick debía de estar especialmente orgulloso de él ahora mismo.

Siguió observándole, observando su postura serena, elegante y, por encima de todo, valerosa, y se asustó al ver que Sean podía perfectamente llegar al final con él y Miller ¿Como demonios pretendía vencer a ese chico si era casi tan hábil como Cynthia? Tendría que juntarse con Miller contra él y no se sentía capaz de hacerle esto a Finnick. No quería obligar al vencedor a ver como esa cría torturaba salvajemente a su tributo mientras él lo sostenía. Él no se merecía esto, definitivamente no. Aparte Sean, le caía demasiado bien.

—¿No lo odias?—Le preguntó Robin divertido al ver como él le miraba. William bajó la cabeza avergonzado.

—No puedo. —Confesó. —Lleva prácticamente todos los juegos tratándome como si fuésemos amigos, a pesar de que debería odiarme por intentar matar a Finnick durante la gira de la Victoria. Fue él quién me llamó para hablar durante la evaluación de mi compañera, ¿sabes?—Le comentó con una sonrisa divertida, recordando ese pequeño detalle, y era cierto, el día de las pruebas, Sean lo había llamado a él, no, al revés.

—Perdón. —Dijo el tributo bajando la cabeza avergonzado. William se encogió de hombros.

—No hay problema, no somos chicos normales, somos tributos. Debería haberlo recordado antes de simpatizar con él de esa manera tan cercana. Es solo que...—

—Es demasiado dócil, lo sé. —Lo cortó Robin suspirando. —Yo también tengo problemas con él. —Dijo simplemente mientras los dos observaban como Sean les decía a Cynthia y a Giannira que se agacharan para luego lanzar una hacha y acertar en plena cabeza al chico del nueve, que se hallaba junto al del doce intentando sustraer un arma. Sopesó la distancia entre ellos reflexivo, pero enseguida Miller lo advirtió y comenzó a lanzar estrellas hacia él con saña, olvidando fácilmente los otros tributos. Rápidamente desvió la cabeza de ellos y lo dejó estar en sus manos.

—En fin. —Dijo simplemente incorporándose, había perdido las ganas de matar tributos. —Voy a concederme un respiro e intentar localizar al tributo del ocho, no puede salir de aquí y menos después de desafiarme públicamente en la entrevista.—Robin se rió con ganas.

—No seas muy duro con él, ¿quieres? Yo creo que lo ha hecho para conseguir patrocinadores. —Opinó y William lo observó incrédulo, ¿acaso insinuaba que Nolan lo había utilizado para captar la atención del Capitolio? Creía que el objetivo era Cynthia, no él.


Nolan bajó el rostro de William intentando nivelarse, debía reconocer que al ver al chico del distrito uno lanzarse contra los tributos con tanta saña había sentido auténtica rabia. No le gustaba la gente que disfrutaba haciendo daño, decididamente no, pero matándolo no iba a arreglar nada.

—Relájate ¿quieres? —Le dijo plácidamente Annabelle mientras aceptaba el cuchillo que él le tendía y cogía tres mochilas, para ella y las chicas del distrito once y doce que se habían convertido en sus aliadas. —Yo tampoco entiendo como disfrutan con esto pero es lo que hay. —Declaró resignada y él bajó el rostro avergonzado.

—Lo sé. —Dijo simplemente. —Pero no puedo controlar mis sentimientos aquí, ya lo sabes. Esto no es un juego, es una masacre. —Declaró directamente haciendo que ella le mirase algo sorprendida y la chica del distrito once se riera con ganas, desde luego Nolan estaba dando un espectáculo increíble al Capitolio, no se cortaba ni un pelo. Finalmente asintió cuando Cris llegó junto a ellos y la obligó a agacharse. Nolan arqueó las cejas cuando vio que un disco dentado pasaba a gran velocidad sobre la pareja.

—Miller. —Susurró algo asustado y el chico del distrito doce asintió fulminando a la tributo del distrito dos con la mirada mientras aun sostenía a Anna, decididamente protector. La chica soltó lo que le parecía un taco, en voz baja, pero finalmente sonrió enviando un disco dentado hacia un objetivo claro, la compañera de Cris, Aeryn, que cayó ante ellos tan rápido que ninguno lo pudo prever.

—Odio a esa cría. —Declaró Cris rabioso, —Lleva todos los juegos comportándose como si fuese una maldita niña en un juego infantil. Tiene diecisiete años, no diez, no debería de actuar así. —Y Nolan se rió con ganas mientras la chica pataleaba rabiosa y le lanzaba una estrella que el chico del doce evitó con absoluta facilidad, soltando a Annabelle. La cual, algo enrojecida, cogió a la chica del distrito once con la mano y echó a correr en busca de una salida, sin ni siquiera despedirse de ellos. Afortunadamente, la chica del dos se había dejado llevar por su genio y lanzaba sus armas sin ningún tipo de control, por lo que se libraron bastante bien. Nolan, por su parte lo observó algo admirado.

—¿Como lo haces?—Le preguntó, él sonrió misteriosamente.

—Guiándome por el sonido. —Le explicó.—Cuando llevas tantos años en el bosque como yo, te acostumbras a ser discreto para no alertar a los animales y como consecuencia oyes el mínimo ruido, al mismo tiempo que ellos. Gracias a ello pude acercarme a la Cornucopia y sustraer unos cuantos cuchillos. Ya sé que tú no quieres matar a nadie, pero nosotros...—Nolan se rió con ganas y seguidamente señaló a William que los buscaba con ansia.

—A él sí. —Afirmó. —Es la única persona que no me importaría matar de esta arena y no precisamente por Cynthia. —Cris arqueó una ceja intrigado pero rápidamente tuvo que abandonar la conversación obligándole a agacharse cuando un hacha pasó justo sobre ellos.

—Vale, él sí que me da miedo. —Declaró Cris refiriéndose a Sean quién los observaba arqueando las cejas, pero finalmente suspiró y les dejó estar, no parecía que disfrutase mucho con esto. Justo en ese momento William pareció localizarlos y se lanzó corriendo hacia ellos, Nolan suspiró, bueno era de esperar, se había pasado los juegos enfrentándolo y después de la entrevista era obvio como iba a acabar esta contienda. Pero así, ante Cynthia...

—Será mejor que te vayas, puedo perfectamente afrontarlo solo. —Cris lo miró asustado. —Aparte, ya os lo dije, no quiero que deis la vida por mí. —El chico del distrito doce suspiró pero finalmente le abrazó y rápidamente se lanzó a correr a junto de Jack, quién los observaba asustado. El chico del distrito siete no se había acercado a la Cornucopia salvo para coger una mochila, estaba aterrado, lo notaba en su rostro, bueno, después de lo de Melania no le extrañaba. Nadie merecía ver como su compañera de distrito moría ante sus ojos y más si esta no era más que una niña de doce años.


Agachó la cabeza, al sentir un zumbido junto a ellos y obligó a Jack a hacer lo mismo sosteniéndole la mano que casi temblaba de rabia y miedo a partes iguales. Un hacha pasó sobre ellos y el tributo, al levantar la cabeza, pudo ver la sonrisa infantil y satisfactoria de Sean. Ese chico se estaba divirtiendo con él de una forma peligrosa. Si no fuera porque era un profesional y de los más hábiles, junto a William y Miller, ahora mismo lo habría enfrentado. Ganas no le faltaban.

—¿Te encuentras bien?—Le preguntó Cris en un susurro, él le fulminó con la mirada.

—Mi compañera acaba de explotar ante mis ojos, ¿como quieres que me encuentre?—Declaró sin pensar y el tributo del doce bajó la cabeza avergonzado. Era una pregunta estúpida, lo sabía, pero no podía evitar preocuparse por él. —Entre eso y que Sean lleva acorralándome desde que he salido de mi plataforma, no hay manera de estar tranquilo, definitivamente no. —El tributo del distrito doce levantó la cabeza hacia el chico del distrito cuatro, algo sorprendido por lo que le decía su aliado, pero este ni siquiera les prestaba atención, sino que se hallaba observando la batalla de Nolan y William, muy interesado. Jack suspiró observándoles algo decepcionado.

—Creía que el tributo del distrito uno tendría un mínimo de consideración por su compañera de distrito. Que Miller y Sean intenten matarle, es normal, Nolan ha sido considerado peligroso desde que ha sacado ese diez, pero él...—Negó con la cabeza justo en el momento en que oyeron un grito parecido al de Cynthia y decidieron levantarse corriendo para huir de la Cornucopia cuanto antes, Sean estaba distraído y Miller parecía haber perdido todas sus estrellas al intentar alcanzar a Cris, era el mejor momento. Avanzaron dirigiéndose a la salida más próxima, una cuesta empinada que llevaba hacia un bosque cuando Cris tiró de él hacia un lado y un hacha pasó rozándole el brazo. Se deslizaron por la pendiente y este rodó sosteniéndose el brazo perplejo. Si el chico del doce no hubiera tirado de él, en aquel momento, estaría muerto.

—Cris me has...—Articuló mirándolo atónito, él ni siquiera había movido un dedo por él y menos por Nolan, apreciaba demasiado su vida para eso y desde luego no esperaba un trato diferente. Sabía que eran aliados, pero aun así...

—Ya. —Dijo simplemente Cris cortante. —No te acostumbres. —Y él asintió intentando no mostrarse dolido, podía perfectamente intuir porque Cris hacía esto, intentaba hacerle las cosas más fáciles ante la situación en la que estaban, enfrentados a muerte solo por sobrevivir y francamente lo agradecía, aunque pensase que era inútil. Seguidamente suspiró levantándose y observó el terreno unos instantes, habían tenido suerte, se hallaban en un bosque parecido a los de su distrito, tenía cierta familiaridad aquí. Justo en ese momento oyeron unos pasos y rápidamente se giraron alertados y preparados para luchar, pero el chico que se hallaba frente a ellos levantó las manos en señal de rendición y declaró en tono divertido.

—Reservad eso para la recta final, ¿vale? Podéis perfectamente llegar cualquiera de los dos.—Los rostros de los dos chicos se iluminaron al ver al tributo del ocho, Nolan. Rápidamente Cris se lanzó a abrazarle feliz y los chicos partieron del lugar. Se habían salvado, los tres, pero aun les quedaba un largo camino que recorrer, antes de llegar al final.
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Muertes declaradas, los dos del tres (segundo y tercer puesto en la encuesta), Aeryn [D12] (licencia mía xD), ; y el chico del 9 (también de la encuesta, a partir de ahora todos son de allí). El resto se verán en un recuento en el siguiente capítulo (2 de William y alguno que otro perdido por ahí de los demás profesionales). Lo que importa son las técnicas a entrever y quiénes consiguieron escapar hasta ahora. No he tenido corazón para matar a ninguno de los principales aun, lo siento por si suena antirealista, al igual que los diálogos, pero ya os lo advertí, el Capítulo es raro :S ¡Hasta pronto!

1 comentario:

  1. Pues sí que es un poquito raro... voy a leermelo otra vez para entenderlo todo mejor^^ de todas formas muy buen capítulo (Siento que el comentario sea tan corto, esque se me había borrado el otro porque no se había enviado y esto era lo único de lo que me acordaba y me daba pereza volver a escribir toodo Jajajajajaja)
    Un besitt:3

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Queridos tributos, aunque me encanta que esteis aquí y me leáis, me gustaría aún más que me dejarais vuestra opinión. Es lo que me anima a seguir la historia más que nunca.^_^